No. 497, Federico Fellini: El cine espectáculo


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FUNDADORES: Gonzalo Márquez Cristo y Amparo Osorio. DIRECTORA: Amparo Osorio. COMITÉ EDITORIAL: Iván Beltrán Castillo, Fabio Jurado Valencia, Marco Antonio Garzón, Carlos Fajardo. CONFABULADORES: Fernando Maldonado, Gabriel Arturo Castro, Guillermo Bustamante Zamudio, Fabio Martínez, Javier Osuna, Sergio Gama, Mauricio Díaz. EN EL EXTERIOR: Alfredo Fressia (Brasil); Armando Rodríguez Ballesteros, Osvaldo Sauma (Costa Rica). Antonio Correa, Iván Oñate (Ecuador); Rodolfo Häsler (España); Luis Rafael Gálvez, Martha Cecilia Rivera (Estados Unidos); Jorge Torres, Jorge Nájar, Efer Arocha (Francia); Marta L. Canfield, Gabriel Impaglione (Italia); Marco Antonio Campos, José Ángel Leyva (México); Renato Sandoval (Perú); Luis Bravo (Uruguay); Luis Alejandro Contreras, Benito Mieses, Adalber Salas (Venezuela);
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EL IMPERIO DE LA SALSA

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FEDERICO FELLINI: 

EL CINE ESPECTÁCULO


Descripción: omar ardila
Omar Ardila


El cine es el arte en el que el hombre no puede por menos que reconocerse. Es también el espejo delante del cual tendríamos que tener el coraje de desnudar enteramente nuestra alma
Federico Fellini

Fueron varios los directores que contribuyeron para que el cine comenzara una renovación radical a partir de los años cincuenta del pasado siglo, entre ellos se destaca  Federico Fellini (Rimini 1920 – Roma 1993) quien realizó un aporte fundamental y singular, el cual ha sido clave para pensar y repensar los alcances del dispositivo cinematográfico en la configuración del pensamiento.
Son muchos los estudios que se han realizado sobre la obra de este director, y en la mayoría de ellos se repiten criterios comunes que intentan recalcar lo evidente en sus filmes de la “segunda etapa”, es decir, aquellos que hacen parte del llamado estilo felliniano. Esos criterios comunes se centran en analizar los vínculos con el surrealismo, la excentricidad de las puestas en escena, las sobrecargadas escenografías y los irónicos y provocadores ataques a las instituciones más representativas de Italia. Sin embargo, hay otros elementos importantes en su proceso creativo, que no pueden pasarse por alto, especialmente, los que están presentes en sus primeros filmes, cuando ya se empezaba a configurar una particular poética que enriquecería al neorrealismo y ayudaría a desestructurar la forma clásica de la narración cinematográfica.
El interés temprano de Fellini fue el dibujo, la caricatura, aunque confiesa que aspiraba a ser poeta (y en efecto lo logró con su obra fílmica, cargada de lirismo, metáforas y ensoñaciones). Tuvo un paso fugaz por una Facultad de Derecho a su llegada a Roma en 1939. Por los mismos años empezó a publicar viñetas y algunos cuentos por entregas en publicaciones humorísticas y satíricas. Luego trabajó en la radio y en varios periódicos. En 1942 conoció a Roberto Rossellini y empezó a colaborar con él, primero, en la producción de Roma ciudad abierta (1945) y, al año siguiente, en la conformación del guion para Paisá (1946). El encuentro con Rossellini fue muy importante para que Fellini lograra forjar su personalidad y su relación con el cine. Entre 1948 y 1951, decidió aprender a hacer cine, al lado de los mejores de ese momento (los directores Alberto Lattuada, Pietro Fermi, y por supuesto, Roberto Rossellini; y los actores Aldo Fabrizi, Ana Magnani y Alberto Sordi). En ese periodo, también debutó como actor y se fue consolidando como escritor de guiones.
Fellini llegaría a ser uno de los favorecidos por Cinecittá, los más importantes estudios cinematográficos de Italia, inaugurados por Mussolini, en 1937. Con ellos, el duce pretendía construir la “mayor ciudad del cine en Europa”, y en efecto, lo logro. Cinecittá  comenzó con una producción anual de 60 películas, aunque durante la II Guerra Mundial, tuvo que cerrar para retornar en 1947 y darle la posibilidad de desarrollar su trabajo a directores como Rossellini, De Sica, Visconti, y más adelante Fellini. Hacia los años cincuenta, era conocida como la “Hollywood del Tíber” y en la década del sesenta se convirtió en una fábrica de superproducciones, especialmente para América y Europa. Fellini decía: “la primera vez que oí este nombre, Cinecittá, me di cuenta de que era la ciudad en la que quería vivir, y que sería ya parte para siempre de mi vida. Era el lugar ideal. Era como entrar en el epicentro del vacío cósmico justo antes del Big Bang y asistir a la gran explosión creadora”. Efectivamente, allí logró desarrollar la mayor parte de su obra, convirtiéndose en uno de los “consentidos” de dicha institución.
La posguerra generó unas prácticas sociales que Fellini no dejó de criticar en ningún momento. Aunque comenzó participando como guionista, asistente y actor en películas fundamentales del neorrealismo, ya como director fue imprimiendo su propio sello, que le dio nuevos matices a tan importante movimiento. Él mismo afirmaba, “pienso haber aportado al neorrealismo una poesía que le faltaba totalmente (…) el neorrealismo no es lo que muestra sino la manera de mostrarlo”.
Es importante tener en cuenta que hay dos etapas marcadas en la obra de Fellini. Neorrealista: en la que da a conocer la crisis existencial de las víctimas que por momentos se creían verdugos. El director busca desnudar la inconsciencia de ese estado inauténtico, consolidado en el vacío y en lo banal. Sin embargo, la abundante melancolía tiene cierto carácter optimista, afianzado por la moral que buscaba el reencuentro y la convivencia, y que mantenía la dignidad.
Felliniana: en ella hay una tendencia al surrealismo, al barroquismo, a la exuberancia de la imagen y su predominio sobre lo narrativo. Recurre a la construcción de grandes escenografías para reconstruir universos oníricos. Expresa la ironía por medio de un lirismo visual que supera los diálogos. Afianza la expresión introspectiva y personal, creando alter egos con sus personajes, especialmente, con Marcelo Mastroniani, su mejor amigo, a quien conoció en 1958.

El sello y la importancia de Fellini

Sátiro y satírico, concupiscente y tierno, memorioso y olvidadizo, interesado y desprendido, así fue Fellini. Pero el genio, ante todo, fue un hombre de carne y hueso. Para él no había nada ideal: “ni mujer, ni pareja, ni lugar, ni situación: lo importante es aprender a vivir con los problemas personales”.
La exteriorización del mundo propio que logra desencadenar Fellini en sus filmes, es su mayor sello. En ellos brotan sus miedos y sus fantasías, y el espectáculo tiende a sobrepasar lo real, pero también lo cotidiano permanentemente se organiza como espectáculo ambulante. Como bien lo anota Jorge-Mauro de Pedro, “Fellini hizo de la dualidad en su cine, en su vida, en su obra, la razón de ser y de estar” (1), se movió entre la realidad y la fantasía, entre el neorrealismo y el vanguardismo, entre el artista y el bufón. Sobre la misma dualidad encarnada en Fellini, también se ha referido Gonzalo Portocarrero, de la siguiente manera: “Los colaboradores de Fellini coinciden en subrayar su perfeccionismo, su entrega total a la creación artística. Estas actitudes lo convertían en un tirano en el set cinematográfico. Era demoledor en sus críticas y sumamente exigente con la gente a su cargo. Este comportamiento obsesivo y tan estricto en función del arte está en abierta contradicción con sus postulados ideológicos de buscar un mejor conocimiento de si para ser más libre con uno mismo y más generoso con los demás” (2).
La importancia del director italiano en el mundo del cine, radica en varios aspectos: ante todo, se destaca su honradez: “Cuando hago una película, no la hago con una curiosidad abstracta y estilizada, sino con ternura, con amistad, con un interés muy vivo por todo lo que es el hombre”. Refiriéndose a Ocho y medio decía lo siguiente: “Quería hacer una película honrada, sin engaños, que pudiera ser provechosa para todo el mundo, para enterrar lo que está podrido en cada uno de nosotros. Pero, a fin de cuentas, yo mismo soy incapaz de enterrar nada. Quisiera decirlo todo y no tengo nada que decir”.
Es igualmente destacable la forma como hace coexistir la realidad con lo fantástico, de una manera sencilla, provocadora, irónica, y sobre todo, muy actual. Es todo un artista, un creativo que parte siempre de él mismo, de su memoria y de su imaginación. Sin embargo, no podríamos afirmar que es un autor en el sentido propuesto por la Nueva Ola, es decir, aquel que parte desde la realidad socio-política para darle vida a un constructo teórico, teniendo al dispositivo cinematográfico como vehículo-escenario desde donde se promueve la renovación del pensamiento.

Características fundamentales de su obra

Desde sus primeras películas, Fellini fabrica, localiza y reincide en los tópicos que van a ser objeto de su mirada irónica (los clubes nocturnos, los parques de atracciones, los circos, la iglesia, la burguesía, la publicidad, el periodismo). Por otra parte, rompe con la trascendencia de los acontecimientos, al presentar conexiones inciertas que no pertenecen a quienes las padecen, imponiendo así, una dinámica de vagabundeo (personajes desencantados, acabados, apáticos, nómadas). Esos mismos personajes actúan y se ven actuar, y el espectador es complaciente del rol que él mismo desempeña como generador de sentido.
En el acto fílmico, hay un subjetivismo cómplice del director con los protagonistas. Éstos se va hundiendo y se ven hundir. Y el director trata de sacar de ese proceso de caída, algo para comunicar. Ahí se ubica su proceso creativo. Finalmente, nos propone la vida como espectáculo (siempre en germen, en crecimiento, en proyección hacia el infinito, no hacia el futuro sino hacia la muerte, y sin embargo espontánea… ¡La vida!) El futuro es la muerte, la destrucción, mientras que en el pasado están las claves. El pasado, no es concebido en el sentido del tiempo que pasa (presente), sino como pasado puro, que se conserva, pues es allí donde está el comienzo, el germen.
En Fellini, la imagen, bien sea mental, de una fantasía o de un recuerdo, se organiza como espectáculo, haciéndose objetiva (la realidad del espectáculo y la de aquellos que lo realizan). Fellini tiene un especial sentido de la ilusión, y es claro a la hora de manifestarlo: “Nunca me ha sucedido nada verdadero. Todo lo inventé yo”. Pero al mismo tiempo, tiene un agudo sentido de la realidad (una realidad cinematográfica), y lo expresa con contundencia: “El cine soy yo. No tengo nada que contar… pero me apetece contarlo”.
Fellini, además, recurre a la desnudez del mismo cine. Muestra su carácter de impostura. “la representación se confunde con lo representado”. Sus filmes son fragmentados, dispersos, pero encuentran un hilo conductor para constituirse como un armonioso espectáculo. En gran parte, esto se debe a la trascendencia de la creación musical de Nino Rota, quien fue capaz de poner a danzar todos los elementos dentro del filme. Rota fue el gran compositor que colaboró con Fellini, desde Luces de Variedades en 1951 hasta Ensayo de Orquesta en 1979, año de la muerte del compositor.
Fellini encontró en el cine el escenario para proyectar sus caricaturas, su imaginación, sus ilusiones; con un estilo bufonesco, exaltado, pero no por ello, distante de las profundidades anímicas humanas. Ratificó al cine como un gran espectáculo y juntó amargura con divertimento. La caída y el enterramiento de sus personajes son ambientados por una carcajada.

Notas

(1)   De Pedro, Jorge-Mauro, estudio de la revista Miradas de Cine dedicado a Fellini, Enero-Febrero 2004
(2)   Portocarrero, Gonzalo, ¿Pensar con el cuerpo? La poética de Fellini y Satiricón, artículo publicado en el blog: http://gonzaloportocarrero.blogsome.com/2005/08/27/p11/


NOTAS SOBRE UN PAÍS FALLIDO

Descripción: Fajardo
Carlos Fajardo Fajardo*

Hoy Colombia se nos aparece como una nación fallida; un fracaso histórico para muchos y una ganancia financiera y perversa para unos pocos. Es una utopía al revés: el “Angelus Novus” de Paul Klee, visto por Walter Benjamín como la premonición de un futuro catastrófico, aquí se realiza. Es el ángel de la barbarie futura el que nos guía, aquel que ve con su cara de espanto las ruinas del pasado “que suben hacia el cielo”. Con tales desgarramientos vivimos, siempre a presión, día a día asaltados por el miedo y la zozobra, en medio de un incierto porvenir.
De modo que los fracasos históricos nos han hecho una sociedad de la paciencia a la espera de otra oportunidad que supere nuestras derrotas tanto deportivas, políticas, culturales, económicas como personales. Con pocas quimeras nos conformamos, aliviamos la verdadera cara de los desengaños nacionales, ocultando las causas sociales de las derrotas. Con el paso del tiempo, la verdad de los más tristes y crueles acontecimientos se nubla, se evapora y vuelve la rueca a girar como si nada, cosa que va en contra de la mayoría, favoreciendo a las jerarquías económicas y políticas. Ellas se benefician de nuestra amnesia, de esta constante peste de olvidos.
Toda nuestra historia ha padecido de esta patología contagiosa. Como país hemos caído en una aporía social o imposibilidad de pasar, de ser. Nos movemos, sí, pero la marcha es hacia atrás, dirigida hacia el pasado, a un Estado casi confesional.  Como hace más de cien años, se impone de nuevo el eslogan “orden, obediencia, religión y patria”, con la complicidad y el respaldo del Centro Democrático, de protestantes y católicos,  de algunos sectores liberales y conservadores, de partidos de derecha, de  los grandes  medios de comunicación, los paramilitares, el clero, los militares, las élites políticas y económicas, incluso parte de nuestra sociedad civil. Naufragamos en una especie de neo-regeneración antidemocrática, la cual padecemos desde 1885 con su discriminación, exclusión y censura a toda actitud crítica al régimen. Recordemos que la Colombia de la Regeneración era un país de políticos filólogos, latinistas, católicos, conservadores y gramáticos, (Rafael Núñez, Miguel Antonio Caro, José Manuel Marroquín, Miguel Abadía Méndez, Marco Fidel Suárez…) y con una población casi en su totalidad analfabeta. El poder político y la gramática eran inseparables. “Para los letrados, para los burócratas, el idioma, el idioma correcto, era parte significativa del gobierno”. 1 Dominio del idioma, poder eclesiástico y conservatismo fue la triada burocrática política en la Colombia del siglo XIX y que, con algunas pocas variaciones, todavía perduran en la Colombia actual. Tradición y conservación de costumbres políticas como la corrupción, el fraude, la burocracia, son herencias de aquella Colombia decimonónica premoderna, junto al indigno síntoma de obediencia, servidumbre y lealtad a los imperios.
Igual que a Rafael Núñez en 1886, al expresidente Álvaro Uribe Vélez y sus seguidores se les podría oír decir: “las Repúblicas deben ser autoritarias, so pena de permanente desorden”. Estar en desacuerdo con dicha frase es para ellos casi caer en un gran error histórico e incluso en pecado. Las ideas contrarias a este pensamiento único se vuelven un peligro, una sentencia de muerte. Rencillas, rencor, mentiras y chantajes, fabricación y destrucción de supuestos enemigos, son algunas de sus “virtudes nacionales”.
En esta Colombia neo-regeneracionista y confesional, gamonal y hacendaria, se oyen voces que piden a gritos que vuelva el control de la enseñanza por parte de las religiones, que se institucionalice la familia tradicional cristiana, se rechace el aborto, los matrimonios entre personas del mismo sexo y se instaure el orden sobre toda pluralidad de pensamiento, con mecanismos autoritarios que ayuden a conservar las tradiciones. Puro régimen decimonónico  impulsado  por Álvaro Uribe y El Centro Democrático, los cuales llaman a una guerra total contra los defensores de las libertades democráticas y de los derechos humanos, “volviendo trizas” los acuerdos de paz con las FARC, prolongar una guerra fratricida que les garantice perpetuarse en el poder y mantener la corrupción, favoreciendo a banqueros, terratenientes, industriales y a mafiosos.
La atmósfera nacional desde hace tiempo se enrareció. Los resentimientos, los odios colectivos y particulares, el ninguneo al diferente, la estigmatización, los fanatismos, sectarismos políticos y religiosos; las mentiras, la trampa, el cinismo, el chiste hostil, los asesinatos al opositor, la corrupción, la ilegalidad, se normalizaron y legitimaron. Es la exaltación al réprobo, al malevo social; es un aplauso al que comete la falta y sabe que no habrá juicio, pues quedará impune. Legitimada la impunidad, se legitima su exhibicionismo vil, pantallizado, más aún, se legaliza el delito. Véanse estas manifestaciones en los medios y en las redes sociales, donde los victimarios se vuelven virales y famosos gracias a que se fetichiza al astuto, al vivo, al malandro.
Con una habilidad de ocultarse de la justicia y de violar leyes a través de astucias, actitudes ambiguas y de trampas, la mayoría de nuestros políticos corruptos y matones se ocultan, pasan impunes sin vergüenza, exponiendo su cinismo en público. Retóricos y demagogos, diestros embaucadores, son los “prohombres” que se han divinizado en este país. La mentira se constituye así en una garantía de distinción, reconocimiento y ganancia. El  hacer el mal, el ser malo, da estatus, puesto que quien lo ejerce ha sido capaz de pisotear al otro, a esos del montón, sin que nada pase. Esa ha sido su forma de accionar y su ejemplo, su manera de legalizar el totalitarismo del cinismo. Si no se cumple con dichos procederes se corre el riesgo de estar en peligro, de ser excluido del clan de los astutos y audaces, de los supuestos vencedores. Por lo tanto, a cualquier pensamiento crítico, opositor y analítico se le observa como una perturbación que pone palos en la rueda a semejante maquinaria de ignominia patriaEntonces, descaradamente, se fomenta la agresión, el terror, los crímenes y la paranoia como estrategias de separación y digresión entre los ciudadanos. Lo peor es que algunos de éstos lo justifican, lo toleran, lo apoyan, lo ejercen y hasta piden su puesta en acción de manera urgente.
Es así como, en vez de respeto a la pluralidad de opiniones, a la diversidad, a la alteridad y la equidad obtenemos univocidad, homogeneidad, tradicionalismos y estandarización fanática. En eso nos hemos convertido: un país pluricultural envuelto en una neblina conservadora homogeneizante que no respeta la diversidad y que no da tranquilidad ética ni política, mucho menos económica. Ello nos ha puesto al filo de las espadas, al frente de las armas, tanto simbólicas como reales. Las consecuencias son el destierro y el silencio de cualquier pensamiento y sentimiento divergente. “Existir realmente en plural, escribe Carolin Emcke, significa sentir un respeto mutuo por la individualidad y la singularidad de todos”.2 Saber vivir, entendiendo y respetando la pluralización, no solo de identidades sino de diferencias de cualquier índole, es síntoma de una sociedad que ha sabido convivir entre contradicciones y disonancias, escuchando y respetando la polifonía social. Vaya ardua y larga tarea que no hemos emprendido.
Para ello es necesario entrar en un proceso extenso, lento, paciente, que nos desintoxique de 200 años de una vida republicana levantada a punta de pobreza, des-educación sistemática y barbarie, matanzas, persecuciones, torturas, exilios, sangre y más sangre. Pero bajo las actuales circunstancias históricas parece imposible emprender dicha faena de higiene cultural; más bien, la época parece estar hecha para no hacerla, pues se incrementan las rencillas, los asesinatos a líderes sociales, el mal vivir bajo persecuciones, dogmatismos y odios políticos. ¿Apocalípticos? No. La actualidad nacional nos da la razón, nos la muestra día a día como un acto asumido y cumplido. Miremos a Colombia y esto se comprenderá. Un país que -y es difícil creerlo- se ha acostumbrado al horror, a los desmanes del poder, siendo indiferente ante su atroz destino, es una cultura que ha consentido su decadencia. Eso es lo preocupante.

* Poeta y ensayista colombiano.
1 Deas, Malcolm (1993). Del  poder y la gramática y otros ensayos sobre historia, política y literatura colombianas. Bogotá: Tercer Mundo editores, p.42.
2 Emcke, Carolin (2017). Contra el odio. Bogotá: Taurus, págs. 186.

METAPHYSICA


"Recuerda siempre que no perteneces a nadie
y nadie te pertenece."


Lahiri Máhasaya

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CARTAS DE LOS LECTORES

CONFABULADOS: Excelente el artículo de la poeta Luciana Salvucci sobre la presencia de Pessoa en la cultura Italiana. Enhorabuena y gracias Armando Cárdenas Hoyos

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AMIGOS CONFABULADOS: Lamenté no poder asistir al homenaje de Hernando Socarrás, pero lo considero un reconocimiento muy justo por la calidad del poeta. Lucila Montenegro

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QUERIDOS CONFABULADOS: Me gustaron mucho los poemas de Eugenia Sánchez, una de las verdaderas y consagradas representantes de la poesía escrita por mujeres en este país. Omar Fuentes Gómez
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No. 496, Homenaje a Hernando Socarrás

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HOMENAJE A HERNANDO SOCARRÁS



Descripción: El fuego de los nacimientos - Hernando Socarrás

La poesía de Hernando Socarrás va surgiendo de las páginas que él crea a manera de lienzo, en donde ubica las palabras como esculturas del tiempo y de la vida. Desde que publicó Un solo aquello” en 1980, su dedicación ha sido completa a la poesía. La creación va de la decantación a la perfección de cada palabra, de cada pausa, mirada y regocijo. El poeta que siempre viste de blanco, ahora habla del “silencio blanco” y agrega “El silencio no es mortal”. En Socarrás hay una conjugación especial entre la música del Caribe, la pintura, el óleo, la trementina, las acuarelas, los pinceles y el observar, siempre observando para ofrecer la máxima perfección de la expresión poética.
Con la antología El fuego de los nacimientos, publicada por Común Presencia en la colección Los Conjurados, con un excelente prólogo de Gonzalo Márquez Cristo, tendremos la oportunidad de conocer la nueva poesía de Socarrás en el recital que ofrecerá en el Jardín Botánico de Bogotá por Invitación de Poesía Sin Fronteras.
Viernes 26 de octubre. Hora: 6:00 p.m.
Herbal del Jardín Botánico de Bogotá
Av. Calle 63 No. 68-95

CONTRIBUCION DE LA OBRA 
DE FERNANDO PESSOA
A LA CULTURA ITALIANA


Descripción: Luciana2
Di Luciana Salvucci*

Nuestra premisa es que el desarrollo cultural, para ser auténtico y efectivo, nunca puede circunscribirse dentro de los límites de una nación, sino que debe abrirse a las contribuciones de otras culturas, debe convertirse en un «sistema que en su perspectiva histórica y en sus etapas constitutivas, transgreda las fronteras geográficas y lingüísticas para enfrentar contextos literarios extranjeros. »[1]

Mi encuentro con el pensamiento de Pessoa es reciente. Compré el libro Poesie di Ferdinando Pessoa[2], editado por Antonio Tabucchi y Maria José De Lancastre, en 2014, pero los muchos compromisos laborales me han impedido hasta ahora echar un vistazo y profundizar al autor en los campos relacionados con la prosa, la no ficción, filosofía. Me impresionó tanto el tamaño y el valor titánico de la obra, como la calidad estética, siempre del más alto nivel. Rara vez leo a un autor y puedo apreciar los diferentes textos, página por página. En particular, en poesía, es difícil mantener el nivel de diferentes producciones. Cada texto de Pessoa me impresionó positivamente por la efectividad estilística, por la profundidad y complejidad del pensamiento. En cada poema y en cada verso, el autor sabe cómo combinar las emociones y la lógica con la eficacia y la simplicidad de un niño. Cito, como ejemplo, estos versos tomados de Dobles of bells:

Pongo mi corazon
en la cuerda de mi mano

Lo miré como a alguien mirando
algunos granos de arena o una hoja.

Lo miré, temeroso y absorto
como alguien que sabe que está muerto;


La lógica y la inteligencia de las cosas interactúa con las emociones y los sentimientos, dando un profundo significado a los sentimientos humanos, a los temas de soledad, de presencia, de ausencia, en él y en sus heterónimos como Alberto Caeiro, Álvaro de Campos, Ricardo. Reis.

Algunas influencias de Pessoa en la literatura italiana.

Desde finales de los años 30 del siglo pasado, existen varias antologías donde hay textos de Pessoa, e incluso su difusión ha seguido constantemente la evolución de las relaciones institucionales entre Italia y Portugal y la política cultural del conocimiento de su cultura y país. En 1956, el crecimiento de los vínculos llevó a la formación de la primera cátedra de literatura portuguesa en Italia, en Nápoles, por Giuseppe Carlo Rossi. La primera antología en la que encontramos la presencia de Pessoa, que corresponde a la primera traducción de un texto pessoano en italiano, es el volumen de 1939, Poetas del mundo, editado por Massimo Spiritini[3]. Una antología que presenta, en orden cronológico y dividida por área de membresía, muchos poetas extranjeros que se muestran aquí por primera vez al público italiano.

Uno de los principales estudiosos del pensamiento y punto de referencia de Pessoa para el estudio de las relaciones con la literatura italiana, es Antonio Tabucchi. Contribuyó de manera decisiva al comienzo del conocimiento del poeta portugués en Italia, en particular con el ensayo Un baúl lleno de gente, escrito en 1979, con motivo de la publicación del primer volumen Una sola moltitudine (el segundo es de 1984). Tabucchi para describir a Pessoa usa el término genio, utilizado por Eduardo Lourenço por primera vez en 1983. “Hoy en día, Pessoa es un genio que es evidente para todos sus grandes exegetas, probablemente el gran genio supremo de la literatura del siglo veinte, a lo que quizás iguala solo Kafka (por la profundidad del pensamiento, por la intuición que tuvo de la naturaleza de la época en que vivió, por el tamaño de la obra). Dante, Shakespeare, Cervantes, Milton, Goethe, Balzac: Pessoa se encuentra entre estos nombres.”[4]


El trabajo de Pessoa se recordó en la exposición Portugal en Milán, inaugurada el 7 de marzo de 1985 en el Palazzo Reale. El catálogo muestra una imagen del poeta en la portada, de António Costa Pinheiro. En el mismo año, con motivo del 50 aniversario de la muerte del poeta, se publican varios artículos. Uno de los más importantes de Tabucchi, El inventor de Lisboa, publicado en Espresso. En mayo de 1986, en Roma, se celebró la convención Longitudine Pessoa, organizada junto con Teatroinaria, que representó en el teatro la pieza teatral L'altra insonnia.

Algunas obras se publican después del aniversario de su nacimiento, en 1988, el año en que decreta al poeta de Occidente “que mejor que otras encarna el espíritu de este fin de siglo.”[5] Entre ellas recordamos: Marinero, Fausto, El poeta es un simulador, el volumen de María José De Lancastre, Fernando Pessoa: imágenes de su vida.

Los escritores italianos se refieren a Pessoa de diferentes maneras: algunos lo convierten en el protagonista de una novela, otros mencionan sus poemas o aforismos, otros le dedican textos. Entre los poetas que dedicaron a Pessoa la poesía, se transcribe aquí el texto de Giuseppe Tusiani, italiano de nacimiento, estadounidense por adopción, ganador en 1955 del premio Greenwood Price en 1955 por poemas escritos en inglés.


Carta a don Fernando Pessoa

Con el debido respeto, don Fernando,
en estas idas y venidas solitarias
que tiene el nombre de vida, despierta el pensamiento.
permanecer solo, horriblemente solo
en medio de criaturas del sol, árboles solitarios,
en una soledad estelar
En esta tierra, la estrella humana y solitaria.
La soledad también se convierte en un juego.
Desde nacer hasta morir, desde el principio.
Sombra que, nada en sí misma, se insinúa sola.
sobre todas las cosas y luego afirmarse
Con el nombre y la advertencia por la noche.
[...]
(Ai-Tusiani 1992, de Il ritorno)


Las referencias al poeta portugués se encuentran en la novela o meta-novela de Enrico Buonanno La Academia Pessoa de 2007.



Relevancia de Pessoa en teatro, música, cine.

Existen muchas representaciones teatrales dedicadas de diversas maneras a Pessoa y, a menudo, los textos en el escenario son tabucchiani, tanto con respecto a las traducciones como con respecto a las reescrituras en las que el poeta es el protagonista. Sus obras más representadas, fueron en su mayoría Fausto y el MarineroEl Banquero AnarquistaEl Libro de los Inquietos, sus textos fueron recitados y, especialmente a través de las obras de Tabucchi, el poeta fue hecho protagonista de escenas teatrales. Entre esas muchas representaciones recordamos: El otro insomnio (Longitudine Pessoa).”[6] Cartas a la novia, por el director Renato Gabrielli, quien pone en escena el amor entre la poeta y Ophélia; Presencia; El espectáculo-instalación Una sola multitud (1990); El monólogo Prova para Ferdinando Pessoa (1997), tomado de Una sola Moltitudine. Entre las representaciones del Marinero, muy original es la interpretación musical de 2003, en la que la voz del marinero corresponde al sonido del saxo, con la transcripción de tres fuentes portuguesas. El Fausto da lugar en 1995 a un programa multimedia que “se propone como una investigación artística total: teatro, música, danza, canción, video, como elementos de un solo cuerpo artístico, (que) interactúan para contar una historia.”[7]

La influencia del trabajo de Pessoa en la música italiana está muy presente, tanto en la música de cámara como en la teatral y en la popular, dirigida al público en general.

Las composiciones de Pessoan en Italia son transferidas a la música en 1980, por el compositor Franco Donatoni. En 1981, Donatoni interpreta en París el concierto The Last Night: para voces femeninas y cinco instrumentos en el que, después de leer el primer volumen de Una sola multitude, intenta poner en la música también los “dobles dobles de Pessoa que se encarnan en muchos personajes.”[8]  En 1992, los textos de Pessoa fueron incorporados a la música por Mauro Bartolotti, posteriormente por Mario Totaro (2009), Alessandro Annunziata (2011) y Riccardo Ricciardi (2012).

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El principal intérprete de la obra de Fernando Pessoa, sin embargo, sigue siendo Mariano Deidda, encargado de representar a Italia en la Expo de Lisboa, que dedica tres colecciones al poeta portugués, respectivamente[9], en 2003. En mi espacio interiorDeidda interpreta a Pessoa; en 2004. Deidda toca Pessoa, versos de Fernando Pessoa, música de Mariano Deidda, Nino La Piana, arreglos de Nino La Piana y Deidda Quartet; En 2005. Mariano Deidda interpreta a Pessoa: la incapacidad de pensar. Deidda, que se considera “etérico desconocido de Pessoa”[10] en 2013, pone a Mensagem en la música, considerada una producción romántica.

Encontramos también influencias del trabajo de Pessoa en Italia, en el grupo Bluvertigo, en Franco Battiato, Lucio Dalla y Roberto Vecchioni.

El Bluvertigo en la canción Vivosunamela, del primer álbum de la trilogía química titulada Acidi y Basi, 1995, cambia las palabras del Libro de la inquietud: “Siempre me he negado a ser entendido. Ser inclusivo significa prostitución. Prefiero que me tomen en serio por lo que no soy, humanamente ignorado, con decencia y naturalidad (...)”[11], en:" Siempre me he negado a ser entendido / a ser entendido como prostituta / Prefiero que me tomen, yo, muy seriamente / por lo que no soy, yo, humanamente ignorado (...) ".

Franco Battiato, en la famosa Segunda-feira[12], cita los versos de Álvaro de Campos “Trago in do me coração, / [...] / Todos os lugares onde onde", tomado de Passagem das Horas.


Roberto Vecchioni, con la canción Le lettere d'amore[13] de 1998, se pregunta por qué una “poesía sin amor" y describe la muerte del poeta como “el final tan esperado de una ocultación eterna". Cuando Pessoa en el momento anterior a la muerte está solo, sin heterónimos, recuerda a Ophélia y entiende que lo que se había burlado de él era esencial para la vida de un hombre y lamenta no haber escrito cartas de amor. “Se dio cuenta de que al final de la tienda de tabaco / había más vida de la que había / en toda su poesía" y que "bastaría con tocar el cuerpo de una mujer / contestar una mirada / escribir sobre el amor..."

En la canción Malinconia d'Ottobre[14], Lucio Dalla describe a un amigo Pessoa en el centro de la capital portuguesa: «[...] / en el centro de Lisboa, / sentado en la mesa de un bar, / allí está la estatua de Pessoa / que parece estar ahí. yo / “el amor es un mentiroso, / cuando se termina, no sabes / pero qué hermoso es su dolor, / entiendes si lo tienes" ».


El cine recuerda a Pessoa en la película de Leonardo Pieraccioni Il Ciclone, en 1996. El protagonista de la película intenta conquistar a una bailarina de flamenco que ironiza la figura de Pessoa y se jacta de conocer todas las obras del poeta.


Conclusiones

Hemos tratado solo algunos aspectos de la gran influencia que ha tenido el trabajo del genio portugués, no solo en la cultura italiana, sino también en la de muchos otros países europeos y no europeos. Su inmensa producción ha ejercido una gran fascinación en la imaginación de muchos artistas, escritores, músicos, fotógrafos italianos, etc.
El Libro de la inquietud, cuando salió por primera vez en Italia en 1986, fue un gran éxito y se mantuvo durante mucho tiempo en el segundo lugar en el ranking de libros más vendidos, superado solo por El nombre de la rosa.

Podemos decir que el proceso de descubrimiento de los escritos de Fernando Pessoa aún está en curso, porque hay muchos aspectos que deben ser explorados por los críticos. Sin embargo, la influencia en las diversas artes y la enorme difusión de sus obras son la demostración del valor de su pensamiento. Incluso su cuerpo se ha convertido en un icono de la modernidad, una especie de símbolo post mortem, vinculado a la ambición de la universalidad.

*Luciana Salvucci poeta y ensayista italiana, autora de diversos textos que conjugan la relación entre literatura y ciencia, lógica humana y mecánica, didáctica y capacitación y efectos de medios masivos y virtuales. Entre sus libros de no ficción destacanLiteratura y ciencia: el difícil diálogo, Iter, Treccani 1999; Los límites de las disciplinas, Iter, Treccani 2001Hacia un nuevo modelo de capacitación en Leading the new school, editado por C. Scurati, La Scuola 2002;Herramientas para la enseñanza de las matemáticas, Franco Angeli 2015.
Es autora también de los poemarios: Poemas virtuales, Prometeo 1997, sección 2do Premio. publicado "Ciudad de Turín"; Sin geometría, Campanotto 2003, 1er premio Silloge Competencia inédita "Maestrale S. Marco", 1998; Poesía virtual, segunda edición, Prometheus 2007, traducida y publicada en San Petersburgo; Stand-by, Prometheus 2007; En la corte del Señor de los cielos, Ciudad Nueva x 2012; Letanía de la sangre, 2013.Varios de sus textos se publican en revistas, enciclopedias, antologías, y catálogos. Entre los premios recientes: 1er premio para el concurso de poesía Città di Recanati, 2013 y 1er premio en la misma competencia en 2017.


POETAS COLOMBIANAS 
EUGENIA SÁNCHEZ NIETO*


Descripción: Lo Inasible (1)  Descripción: tutim



PALABRA EN EL VIENTO

1-
La palabra se bate con el miedo con el odio
de la entraña del tiempo vivido
del aturdimiento, del momento postergado
de la belleza
del canto imponente
asciende por el aire una mariposa azul
                                    titila en el viento.

Del tiempo de la infamia
                   de la blanca indiferencia
de los murmullos y la risa
                 del reclamo y el perdón
de la noche y sus pesadillas
                     del indescriptible vacío
brotan las palabras         
                        cargadas de sueño y delirio.

2-
Lo no dicho es una forma de pensamiento sin palabras
las palabras juegan a solas
al aire libre se colocan una detrás de otra
                                   imaginando una escalera
el hombre lucha por subir a través de ella.
Estas lo derrotan una y otra vez
las palabras tienen forma
y no están dispuestas a dejarse asir
las palabras se escapan una y otra vez
-algunos creen sostenerse sobre ellas
dominarlas y encontrar la cima-
nada las detiene
las formas juegan con los sentidos
ellas permanecen ocultas, expectantes…

ROJO AL VIENTO

Correr, correr, correr
cabello rojo al viento
tren amarillo
labios carnosos que esperan unos ojos oscuros
correr, correr, correr
piel temblando
luz vertical, saxofón prolongado
ojos a lo largo de muros infinitos
el juego del azar en busca de la fortuna
caída sin lamento
un gran alarido, rostros descompuestos, sordos
la ambulancia con un moribundo adentro
sobrevivir, correr, sobrevivir.



BAJO TIERRA

1-
Cuerpos mutilados, masas informes
muecas de miedo yacían bajo la tierra
ríos impacientes intentaban borrar marcas de espanto
la tierra se revolcaba al recibir tanto cuerpo junto
el amor de los habitantes había sido extirpado
                                                lamentos en círculo
aquel que se salía era aplastado sin piedad
ni pájaros ni amaneceres ni cantos
impacientes buscaban caminos todos transitados
ciudad revisitada con sus nubes cargadas
el amor estaba hecho a la medida de sus semejantes
desgraciados cantaban eternas letanías
                                           no había calma.

2-
Bellos hombres agujereados de espalda
                                      de frente, en la cabeza
cuerpos tensos y mirada atónita
un vaho sale de su cuerpo
jóvenes alegres guiados -sin saber-
                            en la ruta de la noche
el trazado en su piel joven
                     el bello fulgor en su rostro
lenguaje de sombras y silencio
señas y silbos extraños rondan sus cabezas
sus familias aletargadas esperan…
el tiempo desciende y abre la puerta
la noche entra en sus aposentos
                               -nadie sabe nada-
extraviados de sí
recorren un largo túnel negro sin luz al final.
                                     
3-
Acuérdate que por allá hay gente mala
                                        asesinan por encargo
se toman la vía, hacen redadas
si el sol está de frente
                         matan sin piedad
extraña tierra esta
hombres de mirada feroz
-cuchillo, metralla, bomba-
                     tierra caliente y sin freno.     

LAS FORMAS DEL VACIO



Dentro de un gran salón hay una mesa enorme de billar
sus esferas de diversos colores se mueven
                                 sobre la pizarra verde
en penumbra hombres silenciosos
se desplazan en una danza lenta y alegre
observo detenida como una vela se derrama
                               y cae sobre la tela
una lámpara y un reloj diseñan la forma del olvido
desde la calle un hombre
entra armado buscando una mujer
la que lo observa cae lenta
                             con un tiro en la frente
el sonido lejano de una carambola
el billar se ilumina
amedrentados por el pistolero
salen uno a uno a la noche fría
un día más donde vivir es un milagro.



*(Bogotá, Colombia) Poeta, título de Filosofa Universidad Nacional, Especialista en Administración y Planeación del Desarrollo Regional Universidad de los Andes, Bogotá, Colombia. Ha obtenido premios de poesía en distintos concursos literarios. Algunos de sus más recientes libros de poesía publicados son; “Dominios Cruzados” editorial Caza de Libros, 2010, Ibagué, Tolima; “Visibles Ademanes” colección Un Libro por Centavos, editado por la Universidad Externado de Colombia, Bogotá 2013; “Azul Casi Púrpura” (antología de 5 Poetas Colombianas, Editorial Gente Nueva, Bogotá 2017; “Lo Inasible” (Poesía Reunida 1977-2017) Colección Zenocrate, Uniediciones, Bogotá 2017. Dirige un blog dedicado a poetas colombianos y al cuento. Sus poemas han sido publicados en diversas revistas, periódicos y antologías nacionales e internacionales.

METAPHYSICA


La montaña abre sus puertas
y el ciego entra con sus brazos extendidos.

Vicente Huidobro
***

CARTAS DE LOS LECTORES

CONFABULADOS QUERIDOS: Qué preciosa Metaphysica en la voz del gran poeta español Antonio Gamoneda. Toda la gratitud por compartir este periódico. Manuel Roberto Díaz

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AMIGOS CONFABULADOS: Me fascinó el número anterior y ese exquisito cuento de Bradbury. Gracias! Paula Lucía Orozco

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QUERIDOS CONFABULADOS: Mi saludo por intermedio de ustedes a la poeta Luz Helena Cordero. Jhon Martínez Gómez
***

AMIGOS CONFABULADOS: Lindos poemas de Carlos Fajardo Fajardo. Lucas Bermúdez

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[1] Giovanna Cordibella, Hölderlin in Italia: la ricezione letteraria, Bologna, Il Mulino, 2009. B-Cordibella 2009: 9.
[2] Antonio Tabucchi e Maria José De Lancastre, a cura di, Poesie di Ferdinando Pessoa, Adelphi, Milano, 2013.
[3] Spiritini Massimo, Poeti del mondo, Milano, Garzanti, 1939. Massimo Spiritini (1879-1963) è nato a Zevio, frequenta il Liceo Classico a Verona e si laurea in Lettere all’Università di Padova. Si trasferisce in Olanda, dove trascorre otto anni di fervida attività, approfondendo conoscenze letterarie e linguistiche e fondando a L’Aia una scuola dantesca, segno della sua volontà di diffusione della cultura italiana. Tornato in Italia viene nominato vice-console per meriti culturali, è professore in varie città, ricoprendo anche incarichi ministeriali a Marsiglia, dove viene inviato come regio consulente. Dal 1929 si stabilisce definitivamente a Verona e insegna lingua e letteratura francese. Collaboratore a giornali e riviste, traduttore e poeta, con la raccolta Le Grazie vince il Premio Nazionale Gastaldi 1952.
[4] Antonio Tabucchi e Maria José De Lancastre, a cura di, Poesie di Ferdinando Pessoa, op. cit., pag. 28.
[5] Pietro Citati, 1988, “Ritratto di Antonio Tabucchi, le metamorfosi di uno scrittore”,
Corriere della sera, 19-03-1988: 3.
[6] Restagno E. (a cura di), Donatoni, Torino, EDT, 1990, pag. 57.
[7] Restagno E. (a cura di), Donatoni, Torino, EDT, 1990, pag. 57.
[8] Restagno E. (a cura di), Donatoni, Torino, EDT, 1990, pag. 57.
[9] 2003: Nel mio spazio interiore, Deidda interpreta Pessoa, Italia, Delta dischi; 2004: Deidda interpreta Pessoa, versi di Fernando Pessoa, musiche di Mariano Deidda, Nino La Piana, arrangiamenti di Nino La Piana e Deidda Quartet, Italia, Sette Ottavi; 2005: Mariano Deidda interpreta Pessoa: l’incapacità di pensare, prodotto da Vince Tempera, special guest Miroslav Vitous, [S.l.], Setteottavi.
[10] Jannello R., 2014, Deidda, il musicista che canta Pessoa, Il Resto del Carlino, 07/01/2014.
[11] Antonio Tabucchi , Il filo dell’orizzonte, Milano, Feltrinelli, 1986, pag. 127.
[12] Franco Battiato, Album L’imboscata, 1996.
[13] Roberto Vecchioni, Album Il cielo capovolto, 1998.
“Fernando Pessoa chiese gli occhiali/e si addormentò/e quelli che scrivevano per lui/lo lasciarono
solo/finalmente solo.../così la pioggia obliqua di Lisbona/lo abbandonò/e finalmente la finì/di fingere
fogli/di fare male ai fogli.../e la finì di mascherarsi/dietro tanti nomi,/dimenticando Ophelia/per cercare un
senso che non c’è;/e alla fine chiederle “scusa/se ho lasciato le tue mani,/ma io dovevo solo scrivere,
scrivere/e scrivere di me...”/e le lettere d’amore,/le lettere d’amore/fanno solo ridere:/le lettere d’amore/non
sarebbero d’amore/se non facessero ridere;/anch’io scrivevo un tempo/lettere d’amore,/anch’io facevo ridere:/le lettere d’amore,/quando c’è l’amore,/per forza fanno ridere/(…)”.
[14] Lucio Dalla, Album Il contrario di me, 2007.