Comité Editorial

DIRECTOR: Gonzalo Márquez Cristo. EDITORES: Amparo Osorio, Iván Beltrán Castillo. COMITÉ EDITORIALFabio Jurado Valencia, Carlos Fajardo, Maldoror. CONFABULADORES: Óscar Collazos, José Chalarca, Marcos Fabián Herrera, Sergio Trujillo Béjar, Fabio Martínez, Fernando Maldonado, Gabriel Arturo Castro, Guillermo Bustamante Zamudio. EN EL EXTERIOR: Alfredo Fressia (Brasil); Antonio Correa, Iván Oñate (Ecuador); Rodolfo Häsler (España); Marco Antonio Campos, José Ángel Leyva (México); Luis Alejandro Contreras, Benito Mieses, Adalber Salas (Venezuela); Renato Sandoval (Perú); Efer Arocha, Jorge Torres, Jorge Najar (Francia); Marta L.Canfield, Gabriel Impaglione (Italia); Luis Bravo (Uruguay); Armando Rodríguez Ballesteros, Osvaldo Sauma (Costa Rica).

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E D I T O R I A L

La divergencia, el pensamiento plural, la imaginación crítica, el encuentro lúcido que instaura el entendimiento, y todos los recursos inventados por la cultura para enfrentarse a los múltiples rostros de la pobreza y a los disfraces infinitos de la muerte, hoy se encuentran exiliados, arrojados a las inmediaciones. ¿Cómo participar de un festín donde el nombre de la realidad es sacrilegio, descarnado anatema y malévola irrisión?
Ante el mutismo cómplice y la tácita aceptación de una realidad inaceptable, y en la hora en la que todo debate empieza a extinguirse, apabullado por la tiranía del desprecio, que es casi peor que la de la violencia, resulta urgente fundar zonas propicias para el derroche de la libertad.
Soñamos con la alianza fecunda de la imaginación y la crítica, con la nupcias del periodismo y el pensamiento, de la verdad y la belleza: con una Con-fabulación… Porque solamente el uso ilimitado de la creatividad servirá de brújula para fundar el camino y desplazar la oscuridad reinante.
Desde este sitio convocamos al ingenio creador de los periodistas, escritores, académicos e intelectuales para que mediante el ejercicio de la escritura, despojados de cualquier oscura intención destructora, polemicemos y opinemos, y, con un alto sentido de la ética, hagamos aportes a la construcción del horizonte extraviado.

Hernando Reinoso - Poseído por el grito de la luz


Hernando Reinoso. Nació en el sur del Tolima en 1959. Licenciado en Lingüística y Literatura de la Universidad de la Sabana, Especialista en Gerencia y Gestión Cultural de la Universidad Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, y Especialista en Didáctica del Arte de la Fundación Universitaria Los Libertadores de Bogotá. Cofundador del Taller de Escritores Allanahuanga, el cual ha publicado veinticinco números de la revista que lleva el mismo nombre. Integrante del Consejo de Cultura de Chaparral, Tolima. Profesor de español y literatura de la Institución Educativa Nuestra Señora del Rosario, del mismo municipio.
Finalista en una Versión del Concurso de Pedagogía, patrocinado por Prohaciendo del Comité de Cafeteros, con el proyecto pedagógico “La recreación de textos un camino para formar lectores”. Autor de los libros de poemas Evocaciones de la luz y de Los bosques secretos (Común Presencia Editores). A continuación uno de sus poemas inéditos.  

 

Poseído por el grito de la luz


I

Dos mariposas azules incineran el aire del crepúsculo
La fogata que libera sus caminos se extingue solitaria
Un soplo de la llama desvanece el nido donde florecieron
Las orquídeas
Y dando tumbos como una rosa decapitada por la tormenta
El tiempo se precipita en los cauces de la piel.


II

Un latigazo de la luz eriza arco iris  ahogados  en la tarde
El color se viste de sueños y es una pincelada prendida de laberintos
Llanuras donde el sol regó violines que acompasaron la sonata
De las aguas
El asombro cegó los ojos de la piel y tejió estampas que suturaron
Las distancias
El verde jadeante exhalo aromas como senderos desperdigados
En las sombras
Sutil alborozo de charcos donde revolotearon libélulas soñolientas
Frondoso el tiempo abandona sus crisálidas
Y el fuego incinera bocetos imprevistos
Cuando el relámpago multiplicó visiones fugitivas
La agitación mordió su entraña
Y el espejismo nombró sucesiones de estrellas  fabuladas.



III

La tarde borda sinfonías donde la luz transporta aromas fascinados
Un velo azul dibuja el tiempo que decanta presencias doblegadas
En la voluptuosidad
Marejadas silenciosas recorren los enjambres del follaje
Y habitan en la penumbra criaturas que devoran laberintos
Diseminó el tiempo una espiral de nubes que cuenta
La plenitud del sol sembrando rosas en la claridad del mediodía
Un estremecimiento del color dispersa las imágenes
Y regresa la luz decapitando las composiciones reinventadas.

IV
                  
Un pájaro rasga la tarde desorbitada
Y es su canto una oleada sensual que taja la luz del crepúsculo
Y  siembra  repentinos parpadeos del instante
Mientras el relámpago fluye como un río desgajado por el tiempo
Y hay una nota arcoirisada en el pentagrama de la luz

Que invade de gozo la siesta del asombro.

Luto en las letras venezolanas - Carlos Pacheco


El escritor, ensayista y crítico literario Carlos Pacheco, falleció el viernes pasado en la ciudad de Bogotá. Con-Fabulación se suma al dolor de su familia, de sus grandes amigos y de los miles de seguidores de este catedrático que enalteció con su pluma las letras colombo-venezolanas y que fue forjador de varias generaciones de escritores desde sus cátedras en las Universidades Simón Bolívar de Caracas y Javeriana de Colombia.

Soumission Houellebeq


Por Laura López Martínez

Decidí leer el último libro de Michel Houellebecq no tanto por las polémicas que había suscitado sino porque había leído la novela El mapa y el territorio (2010) que le mereció el premio Goncourt. Me gustó su estilo, el humor cínico e irreverente con el que representaba el mundo moderno. Algunos de estos elementos están presentes en Soumission: la soledad, el hastío y el vacío frente al mundo moderno. Pero aquí están presentados de tal manera, con tan poca originalidad, que el autor parece estar parodiándose a sí mismo.
Por otro lado, tenemos el elemento que ha sido más controversial: la manera como se representa a los musulmanes. Recordemos que la publicación de esta novela coincidió con los atentados de Charlie Hebdo y el mismo Houellebecq recibió amenazas por la manera como retrata a la comunidad musulmana. El argumento central de la novela es que en un futuro no muy distante (2022), el partido musulmán llega al poder en Francia. Para algunos, esto la convierte automáticamente en una obra visionaria, puesto que se basa en miedos y problemas muy reales, que existen en Francia hoy en día. En los últimos años, han aumentado las tensiones entre los movimientos nacionalistas y algunos sectores de la población musulmana. Por otro lado, los actos antisemitas son cada vez más frecuentes y han llevado a que aumente la cantidad de judíos franceses que deciden emigrar a Israel. Después de Charlie Hebdo, por ejemplo, tuvo lugar la toma de rehenes en un supermercado kosher del este de Paris. En la novela tenemos ecos de todos estos acontecimientos y problemas. Así pues, debería causar inquietud en el lector.
Sin embargo, este libro no produce la sensación de miedo o incertidumbre que se tiene al leer novelas como 1984 de Orwell. Emmanuel Carrère hizo un paralelo entre la obra de Houellebecq y las de Aldous Huxley y Orwell. Incluso, llegó a afirmar que, como novelista, Houellebecq es mejor que ellos. Dejando de lado esta afirmación algo controversial centrémonos en el aspecto distópico de este libro. Por “sociedad distópica” se entiende el contrario de utópico, es una sociedad considerada indeseable. La novela de Orwell fue escrita después de la segunda guerra mundial y estuvo inspirada por los regímenes fascistas en Italia y Alemania. Le suma un invento reciente (la televisión) para crear una dictadura en Inglaterra. Una dictadura donde el gobierno controla la información, donde la libertad de la gente es suprimida incluso en los sueños y el “Gran hermano” siempre te está vigilando. Orwell crea entonces un mundo angustiante y claustrofóbico que produce miedo a sus lectores con un simple mensaje: podemos perder nuestra libertad en cualquier momento.
En Soumission es un caso distinto. Es cierto que el futuro que nos presenta la novela está lejos de ser ideal; algunas libertades se ven restringidas pero, en general, la gente puede seguir con su vida privada y con sus decisiones. De igual manera, el efecto (miedo) es menos logrado en la obra de Houellebecq. En 1984, el protagonista, Winston Smith, comienza a cuestionar el régimen totalitario, a enfrentarse a él. Además el mayor acto de rebeldía es una historia de amor. En Soumission tenemos, por el contrario, un protagonista que es indiferente a los eventos a su alrededor, aún si hay unos pocos momentos de miedo o inquietud, termina haciendo parte del nuevo régimen por conveniencia. Es un personaje más que inmoral, amoral.  Lo que se hace notorio en las relaciones que establece con las mujeres.
Casi todas las mujeres que aparecen en la novela están limitadas a ser amas de casa o, en ciertos casos, meros objetos de deseo. No se explica qué opinan ellas de los cambios, a pesar de que son las principales afectadas por el nuevo orden. Se las aparta del trabajo y la educación y quedan relegadas a ser objetos que refuerzan el estatus masculino. En entrevistas, Houellebecq ha afirmado que buscó retratar distintos puntos de vista pero esto no se ve en relación con las mujeres. Las pocas voces femeninas que hay no pasan de ser caricaturas, estereotipos. Puede que al hacer de su personaje un ser amoral y no adoptar una posición crítica clara frente a lo que narra el autor buscara resaltar la ambigüedad moral de la novela o retratar la apatía del mundo moderno (como lo han mencionado varios artículos). Es posible, pero desde mi punto de vista esto es lo que le resta fuerza a la novela: no hay voces disidentes o personajes que me hicieran sentir empatía. Terminé de leerla esperando que pasara algo, algún acto de rebeldía por pequeño que fuera o una verdadera crítica al sistema pero no sucedió.

En conclusión opino que la idea de esta obra es original e incluso tiene pasajes muy bien narrados. También creo que la novela propone un panorama interesante para entender las tensiones actuales en Francia y en otros países de Europa y en especial en los problemas planteados por la libertad de expresión. Pero si quieren leer una excelente novela distópica acerca de religión y totalitarismo, recomiendo  Margaret Atwood The Handmaid’s tale

Cartas de los Lectores No. 368 - Marzo 30 de 2015

PEDRO PÁRAMO. Gran homenaje de Fabio Jurado al clásico de las letras latinoamericanas: Pedro Páramo de Juan Rulfo. Interesante leer las críticas de Chumacero y Fuentes, y advertir cómo esa obra se iba haciendo camino a pasos agigantados. Luis Angel García

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SEGURIDAD SOCIAL PARA LOS ARTISTAS. Excelente el artículo donde se exige la seguridad social para los desprotegidos artistas colombianos. Ojalá algún día el gobierno se preocupa por la cultura. Fernando Silva

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ANDREA CATALINA MANCHOLA. Me maravilló el cuento “Soledades” de Andrea Manchola. Gran clima narrativo y buen argumento. Felicitaciones. Luisa María Garzón


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Pedro Páramo, 60 años

Debido a que esta semana se cumple el sexagésimo aniversario de la publicación de Pedro Páramo, reproducimos a continuación un fragmento del libro Pedro Páramo - Murmullos, susurros y silencios, de la autoría de Fabio Jurado Valencia, donde este destacado profesor aborda la iniciación crítica de la paradigmática novela de Juan Rulfo.  



 Pedro Páramo: Un apunte sobre la recepción de la novela

Es notable la angustia de Rulfo cuando exponía frente a los demás becarios los avances de la novela. Angustia más por sus propias dudas que por los juicios que pudiera recibir. Entre los becarios estaba el poeta Alí Chumacero, quien inicialmente elogia los fragmentos que Rulfo presenta. Parece que cuando Chumacero lee la novela ya publicada no tiene la misma impresión que cuando leyera los fragmentos. Chumacero es el primero que escribe una nota crítica sobre Pedro Páramo. La nota se publica en la Revista de la Universidad, el Nº 8, del volumen IX, de abril de 1955. La novela comenzó a distribuirse en el mes de marzo del mismo año. Es decir, un mes después de publicada, Pedro Páramo iniciaba su vida crítica, la que hoy todavía continúa.
La nota de Alí Chumacero es ambivalente: es prevenida y es elogiosa; habla del autor y habla de los textos:

Su inmediato prestigio nació de unos cuantos cuentos –sencillos algunos, complicados los menos– sobresalientes por la cualidad que ha de ser imprescindible en todo cuentista: la de «saber contar». Frases llanas, provistas de un poder afín a lo terrible y vibrando al transcurrir de argumentos desagradables, siembran esas páginas de premeditadas sorpresas aptas para asombrar incautos pero firmemente estructuradas con la tranquila desesperación de un ávido cálculo literario. Hechos insólitos, recogidos en monótonas maneras monologales, se incorporan a la literatura joven de México por medio de esa manía evocadora de Juan Rulfo. Su libro contiene el balance de varios años de aprendizaje y, con no pocas muestras, se sitúa entre los mejor logrados de nuestras últimas generaciones. (1987: 282).
«Unos cuantos cuentos», «argumentos desagradables», «(páginas) aptas para asombrar incautos», «monótonas maneras monologales», «manía evocadora», son calificativos más resonantes y más incisivos que cuando reconoce que Rulfo sabe contar y que «se sitúa entre los mejor logrados» de las últimas generaciones. No estaba muy convencido Chumacero de los alcances universales de la obra narrativa de Rulfo. Frente a la novela es demoledor. Luego de exaltar la fina construcción de personajes como Pedro Páramo, Susana San Juan y el padre Rentería, al finalizar la nota, Chumacero nos dice:
En el esquema sobre que Rulfo se basó para escribir esta novela se contiene la falla principal. Primordialmente, Pedro Páramo intenta ser una obra fantástica, pero la fantasía empieza donde lo real aún no termina. Desde el comienzo, ya el personaje que nos lleva a la relación se topa con un arriero que no existe y que le habla de personas que murieron hace mucho tiempo. Después, la llegada del muchacho al pueblo de Comala, desaparecido también, y las subsiguientes peripecias –concebidas sin delimitar los planos de los varios tiempos en que transcurren– tornan en confusión lo que debió haberse estructurado previamente cuidando de no caer en el adverso encuentro entre un estilo preponderantemente realista y una imaginación dada a lo irreal. Se advierte, entonces, una desordenada composición que no ayuda a hacer de la novela la unidad que, ante tantos ejemplos que la novelística moderna nos proporciona, se ha de exigir de una obra de esta naturaleza. Sin núcleo, sin un pasaje central en que concurran los demás, su lectura nos deja a la postre una serie de escenas hiladas solamente por el valor aislado de cada una. Mas no olvidemos, en cambio, que se trata de la primera novela de nuestro joven escritor y, dicho sea en su desquite, esos diversos elementos reafirman, con tantos momentos impresionantes, las calidades únicas de su prosa. (1987: 285).
En México ha existido la idea de que un escritor no puede serlo de una obra o de dos sino de muchos libros. Pedro Páramo es, para Chumacero, la novela de un principiante, de la cual sólo se puede rescatar el «valor aislado» de cada una de las escenas, es decir, de los fragmentos que él había conocido en el Centro Mexicano de Escritores. El crítico espera una novela que se ajuste a la estructura canónica del género: con una ordenada composición, con «núcleo» y «pasaje central». ¿Qué tanto influyó esta nota crítica para que Rulfo desistiera de «entregar» una nueva novela y que destruyera algunos borradores?. Para bien o para mal; no lo sabemos. Lo interesante es que en el mismo año, unos meses después de que Chumacero publicara su artículo, otro mexicano, Carlos Fuentes, en París, escribe una nota muy elogiosa sobre la novela de Rulfo, la que será reimpresa en el Nº 8 (1956) de la revista Mito, en Colombia.
Así, dice Fuentes, también en 1955:
Con Pedro Páramo, publicada recientemente por el Fondo de Cultura Económica en su serie «Letras Mexicanas», el joven escritor Juan Rulfo renueva y fertiliza el campo de la novelística mexicana. Esta, después de los grandes testimonios de Martín Luis Guzmán (El águila y la serpiente) y Mariano Azuela (Los de abajo), verdaderos reportajes, que alcanzan la emoción en virtud de la brutalidad y sencillez dramática de los hechos narrados, no había podido superar el carácter naturalista, exterior, de tesis, a que esas dos obras parecían condenarla. Ahora, Rulfo ha comprendido que toda gran visión de la realidad es obra, no de la copia fiel, sino de la imaginación, y, como Orozco y Tamayo en la pintura, como Octavio Paz en la poesía, ha captado los tonos de la naturaleza interna de México. (1956: 32).
Le apostó Fuentes, sin ambages, a esta novela por entonces extraña, y ganó con la apuesta; notas posteriores suyas reconfirmarán sus intuiciones al ver en Pedro Páramo la novela culminante, de ruptura, de la literatura mexicana. Y Fuentes parece responder a las observaciones agudas de Chumacero:
Esta recreación es expuesta por Rulfo mediante una alteración del tiempo que no es fortuita: ella obedece a la acumulación desordenada de la memoria mexicana, al sentido de las superviviencias, de las pugnas jamás canceladas, de las sangres derrotadas y victoriosas que se agitan en el ser de México. Y dentro de este plan de reflexivo desorden, Rulfo nos habla, en primer término, de una naturaleza que retrata un conflicto. La capacidad de recreación poética de Rulfo frente a la naturaleza es muy semejante a la de D. H. Lawrence. Como en el autor de La serpiente emplumada, en Rulfo la descripción natural no es nunca algo aparte, un descanso, sino un todo ubicuo que se integra, desde las primeras páginas en la conciencia del lector y de los personajes: «Mi pueblo, levantado sobre una llanura. Lleno de árboles y hojas, como una alcancía donde hemos guardado nuestros recuerdos». (1956: 33).

Carlos Fuentes se adelanta a las hipótesis interpretativas que la mayoría de los críticos señalarán en torno a la novela: detrás de la supuesta ilogicidad hay una coherencia que tiene que ser reconstruida por el lector; la «des-estructuración» de la novela se corresponde con la des-estructuración cultural del mundo de los mexicanos, lo que permite comprender su carácter altamente sincrético.

¡Contra la Ley de Pensiones 133, Protestas el 27 de Marzo!

La seguridad social para los artistas en Colombia, prometida por diferentes gobiernos desde la creación del Ministerio de Cultura, ha resultado, como era de esperarse, otra falsa promesa. Tras comprometerse, con la llamada ley “General de Cultura” de 1997, a dotar a los artistas y gestores culturales de una pensión equivalente, al menos, a un salario mínimo mensual, se han aprobado nuevas disposiciones derogando este derecho.
La Ley 666 de 2001 creó la estampilla pro-cultura, que se cobra sobre contratos hechos por las Asambleas Departamentales y Concejos Municipales. Con este nuevo impuesto que lesiona a los trabajadores y contratistas, el Estado pretende descargar sus responsabilidades para atender, directamente, la seguridad social de los trabajadores del sector. La ley 133 (proyecto de ley 084 en el Senado) destina el 10% del recaudo por dicha estampilla, a cubrir las pensiones de los trabajadores culturales. Además de que la cuantía recaudada no lograría cubrir sino a una mínima parte de los artistas, el máximo que ellos recibirían, en el mejor de los casos, sería medio salario mínimo mensual. Sin embargo, por el momento, solo podrán acceder a los llamados BEPS (Beneficios Económicos Periódicos), con los cuales unos  pocos “privilegiados” tendrían acceso a un ingreso entre $45,000 y $75,000 mensuales. La seguridad social, incluidas las pensiones, son un derecho de todos los trabajadores del país, incluyendo a los del sector cultural.
Mientras tanto, el actual gobierno impulsa su Plan Nacional de Desarrollo (PND), con el cual se ratifican las cláusulas lesivas, contenidas en los Tratados de Libre Comercio (TLC), para el sector cultural nacional, mientras se beneficia a las trasnacionales de la cultura. Las empresas extranjeras reciben rebajas fiscales, amplían su cuota de pantalla en la televisión y su participación en las sociedades concesionarias nacionales, acrecientan su control sobre los derechos de autor, y tienen acceso a la realización de espectáculos con menores impuestos. Todo esto mientras los artistas y gestores culturales colombianos vemos reducidas las ayudas estatales y cualquier subsidio para nuestra labor. Las trabas al trabajo, al acceso de capacitación profesional, y las cargas impositivas, se le aplican solo a los artistas colombianos.
Ante esta situación, los trabajadores culturales se han puesto en pie de lucha. El próximo 27 de marzo, en Armenia, se realizará un plantón contra la ley 133, promovido por la red de teatros del Quindío. Así mismo, en Cali, diferentes colectivos marcharán en rechazo a dicha ley, y a la difícil situación que padece el sector, debido a la lesiva legislación cultural promovida por este y los anteriores gobiernos. Tunja, con el apoyo de grupos teatrales, musicales y artísticos, marchará a partir de las 8:30 am. Nariño ya ha manifestado su apoyo a dichas movilizaciones. Numerosos grupos culturales y artísticos, así como personalidades culturales de Bogotá, y a nivel nacional, han respaldado la protesta.
Llamamos a la unidad de todos los artistas y gestores, sea cual sea su especialidad y región de residencia, en torno a la defensa de la seguridad social de los trabajadores del arte, exigiendo el retiro de la ley 133.
Exigimos los derechos colectivos, no solo en seguridad social, sino en formación, creación, difusión y demás aspectos que dignifiquen el trabajo artístico en Colombia.
Rechazamos la ley de espectáculos públicos, la ley de cine, y demás legislación lesiva que afecta al sector cultural colombiano.
Rechazamos las prebendas concedidas a las trasnacionales culturales consignadas en los tratados de libre comercio y en el nuevo Plan Nacional de Desarrollo.


ENTIDADES Y PERSONALIDADES SOLIDARIAS

Confabulación (revista cultural)
La 69 Cultural 
Deslinde en Sábado
Jueves de Deslinde
Populus (empresa productora de audiovisuales)
Paco Barrero (profesor de teatro, actor y dirigente cultural)
Claudia Arango (productora de televisión, cine y teatro)
María José Posada (productora de TV y cine)
Mauricio Villa (productor de TV y cine)
Rodrigo Rodríguez (profesor de teatro, actor, y director del Teatro Ditirambo)
María Elisa Pinzón (periodista y comunicadora social)
Jaime Echeverri (profesor de literatura y escritor)
Diego Parra (realizador de audiovisuales)
Viviana Rangel (realizadora de audiovisuales)
Carmen Escobar (gestora cultural)
Gustavo Martínez (músico)
Diana Moure (realizadora de audiovisuales)
Angélica Giovanna Riaño (actriz y realizadora de teatro)
Gustavo Quesada (profesor y poeta)
Felipe Arango (pintor)
Gabriel Escobar (pintor)
Gabriel Moure (actor)
Orlando Diago (productor de cine, tv y vidoes, actor)
Angélica Sarmiento (profesora y actriz)
Daniela González (Arquitecta)

Siguen firmas

Cuento de Andrea Catalina Manchola


SOLEDADES

Por Andrea Catalina Manchola


Andrea Catalina Manchola, nació en Bogotá en 1979. El presente relato pertenece al libro Los doce demonios, publicado por Común Presencia Editores.

Hasta hace tres semanas él disfrutaba nadar solo en la piscina: lugar en el que la conoció. Ahora prefiere no nadar si ella no lo hace también, porque siente la soledad. Antes lo hacía solo todos los días, aunque fuera un rato al final de la jornada. Hoy ya no lo hace: se mete en el agua y espera a que ella, en algún momento, se anime a nadar con él.
En cuanto a ella, ya no se siente cómoda bajando a tomar el sol, porque sabe que él espera que naden juntos; por eso, con algo de culpabilidad se mete al agua, sin ganas, para darle gusto. Él sonríe y, aunque sabe que ella lo hace obligada, no le importa mucho, porque disfruta realmente nadar en su compañía.
Ella nada a su lado, pero está lejos de acompañarlo: apenas piensa en cómo disfrutaba estar sola tomando el sol, leyendo un buen libro, y en cómo ahora no puede hacerlo porque él espera a que ella se decida a bajar a la piscina para estar juntos.
Él quisiera no estar tanto tiempo en el área de la piscina, pues le molesta recibir mucho sol sobre la piel, pero sabe que ella disfruta sentarse en la tumbona a tomar el sol. Entonces la deja, mientras intenta también leer un libro a su lado –aunque es imposible, porque el ruido lo distrae.
Finalmente, comienza a hablarle o a preguntarle sobre su lectura. Y es ahí cuando, ella cansada de responder sus preguntas, lo invita a nadar. Como él ya lo sabe, cada vez es menos el tiempo que le dedica a la lectura. Pero como también ella sabe que a él le molesta el sol, busca el mediodía para salir a la piscina.

Él y ella ahora comparten su tiempo juntos, las soledades que los acompañaban se han quedado atrás, y aunque después de un tiempo sienten que se aman, seguro que a veces extrañan estar solos con ellos mismos.

Cartas de los Lectores No. 367 - Marzo 24 de 2015

LAS GENTES DEL HUMEDAL. Agradezco a su periódico el interés por el gran género de la Crónica. Leí los textos de John Jairo Zuluaga sobre el humedal de Bogotá, que hace parte del libro de la Colección Los Conjurados. Terrible lo que estamos haciendo con nuestros humedales en la capital colombiana. Muy buena denuncia. Felipe Ortiz.

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LOS AMARAL. Felicito a Jim y a Olga Amaral por la exposición que realizarán en Brasil. Ellos son los embajadores colombianos de nuestra cultura, porque nuestros Agregados Culturales jamás le sirven a nuestro arte y mucho menos al país. ¿Qué alguien me diga qué hace un Agregado Cultural? Luis Fonseca, Sao Paulo.

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CARTAS DE UN SALVAJE. Importantes los mensajes de Paul Gauguin publicados por Con-Fabulación. En todos se demuestra la genialidad del pintor que muriera aislado del mundo. Martha Lucía Silva


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Las gentes del humedal


Publicamos a continuación una crónica del libro Las gentes del humedal, que aparecerá en los próximos días, publicado por la Colección Los Conjurados. La obra reúne un manojo de crónicas sobre los agónicos humedales de Bogotá, asaltados por la corrupción y por las malas políticas ambientales.

El humedal que agoniza

Por John Jairo Zuluaga

Las pocas tinguas que quedan en el humedal de Techo resisten el paso demoledor de los invasores que lo tienen al borde de la liquidación. Nadan en un espacio reducido de agua bajo el tormento de voces, motos, carros, macetas, cinceles y pulidoras.
Cuando sus terrenos formaban parte de la antigua hacienda de Techo de propiedad de la Compañía de Jesús y del Seminario Conciliar de San José, sufrió sus primeros despojos. Así lo cuenta Pastor López Sánchez, vecino del sector: “La Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB), fue la primera que empezó a deteriorar este sector. Una vez se fundó ciudad Techo, que después pasó a llamarse Kennedy, instalaron un colector de aguas negras que desembocó en el río Fucha y lo pasaron por el humedal”.
El despojo continuó. En 1973 se edificó la urbanización Castilla Real y la misma EAAB construyó una estación de bombeo y un canal de aguas negras que atravesó el humedal. Y como si fuera poco, según cuenta el señor López, la Empresa Distrital de Servicios Públicos (EDIS), rellenó los terrenos donde se construyeron los barrios El Tintal, Santa Catalina, Visión de Colombia, el colegio Gustavo Rojas Pinilla y parte del humedal.
El saqueo aumentó cuando los religiosos lotearon la hacienda y la vendieron a particulares. Uno de ellos, el señor Samuel de Jesús Arcila Vélez compró parte de los terrenos donde quedó el humedal y también lo loteó. Después fue la de Troya. Empezó a ser sepultado por los urbanizadores piratas que de forma graneada fueron levantando casas bajo el proyecto: “Urbanización Lagos de Castilla”. Las primeras edificaciones datan de 1992, como lo afirman los pobladores representados en la Junta Comunal. “A partir de 1992, los lotes fueron vendidos por parte de la Inmobiliaria La Colina. Se obtuvo un promedio de 442 lotes de seis por doce metros cuadrados cada uno. Se les adjudicó cédula catastral, matrícula inmobiliaria y nomenclatura oficial debidamente registrada”.
El humedal quedó reducido y para acabar de completar el cuadro apocalíptico, está proyectada la construcción de tres vías. La Alsacia, al norte; la Castillla, al sur, y la Agoberto Mejía. Entonces diremos como en el Apocalipsis, ahí fue cuando el ángel derramó su taza sobre los manantiales de agua y los convirtió en sangre.
En un intento por recuperar estos cuerpos de agua, el decreto 190 de 2004 del Plan de Ordenamiento declaró el humedal Parque Ecológico Distrital. Sin embargo ese salvavidas le llegó a un enfermo en cuidados intensivos. El cáncer representado en los urbanizadores piratas se extendió por todo el cuerpo. En 1998, cuando la Alcaldía Distrital, declaró la alerta naranja, los urbanizadores piratas habían culminado su obra destructiva. La urbanización Lagos de Castilla era una realidad como el cielo gris de Bogotá. El espacio del humedal se redujo casi a la mitad porque el barrio ocupó 5,6 hectáreas, el 44,13% del área total, estimada en 11,6. En ese espacio pequeño las pocas aves que quedaron reman contra corriente.
El decreto 457 del 23 de diciembre de 2008 de alerta naranja emitido por la Alcaldía Distrital fue otro intento desesperado para darle vida artificial a un muerto que no termina de despedirse. La medida prohíbe el relleno, la urbanización y construcción de vivienda que ponga en peligro el espacio ecológico. En el artículo 3, del numeral 5, se lee: “La Secretaría Distrital de Planeación oficiará a la Superintendencia de Notariado y Registro para que prevenga a los notarios y registradores de instrumentos públicos, en el sentido de evitar la escrituración y registro de predios ubicados en el área del humedal”. Este decreto implica la demolición y la incorporación de terrenos pertenecientes al humedal.
La sentencia del 12 de enero de 2010 del Tribunal Administrativo de Cundinamarca dejó en firme las medidas cautelares que tomaron las autoridades distritales. Sin embargo estas disposiciones compiten con la realidad. Varios años después de la norma se observa que los pobladores de la urbanización Lagos de Castilla mantienen su impulso constructor. Cuando uno pasa por el barrio oye el golpetear de las herramientas de construcción, el ajetreo en los talleres de mecánica y el bullicio de los niños del jardín infantil “London School”, que ofrece clases de natación.
Los pobladores guardan la esperanza de que el Distrito les compre sus casas. Por ese motivo el barrio está lleno de edificaciones de tres pisos. Creen que de esa manera van a recibir una buena oferta por sus viviendas. El señor López, que ha integrado la Junta de Acción Comunal sustenta ese propósito. “La oficina de Catastro de la EAAB ha contratado varios estudios que le han valido cuatro mil millones de pesos y tiene los datos de lo que pueden valer las propiedades”. Mientras tanto el tiempo corre, la invasión se consolida y las autoridades dilatan el proceso de restauración del humedal.

CÓMPLICES DEL DESPOJO
Son muchas las personas y las entidades que han ayudado a la liquidación del humedal. Sobre todo las entidades distritales encargadas de velar por la protección de los ecosistemas de la ciudad. Su acción tardía propició la proliferación de ventas ilegales de sus terrenos. Un informe de la Contraloría del período 2008-2009 así lo corrobora: “El humedal de Techo fue rellenado en gran parte y ocupado por cuatrocientos nueve predios, la mayor parte construidos, en un proceso negativo que lleva más de quince años. Sin que en ese lapso de tiempo fuera factible un control ambiental y policivo efectivo”.
A pesar de que el decreto 190 de 2004 consideró el humedal como zona de reserva, se siguieron entregando licencias de construcción y los invasores recibieron la prestación de servicios públicos por parte de las empresas distritales.
Gran parte del despojo es obra de las constructoras, como lo señala el Plan de Manejo Ambiental del humedal, PMA: “…la presencia de inmobiliarias con intereses de urbanización intensiva, quienes emprenden el loteo y la venta de porciones de tierra en el sector, asunto que ocasionó efectos sobre la base ecológica del humedal y su notoria desecación”. Igualmente el PMA acusa una falta de apropiación por parte de la comunidad y de las instituciones educativas del distrito circundante al ecosistema.

LOS DEFENSORES DEL ECOCIDIO
Las personas que construyeron de forma anómala en la urbanización Lagos de Castilla se defienden ante los organismos de control. Afirman que compraron los lotes ajustados a la ley. Muestran que las escrituras que recibieron no tenían restricciones a la propiedad. Además alegan que en Catastro y Planeación Distrital daban fe de la legalidad del proyecto. El señor López, primer comprador de la urbanización defiende así la posesión que tiene en el barrio. “Adquirí el lote a plazos en el 92. Lo compré con certificado de libertad, escritura, pago de impuestos de valorización y nomenclatura oficial de Catastro”. Luego dice: “Al comienzo no hubo problemas. Yo veía todo normal: la infraestructura de servicios, las redes de agua y de alcantarillado”. Otro vecino del sector, el señor Alberto Sarmiento, agrega: “Tomé posesión de mi lote porque fui a Catastro y me dijeron: Es suyo, construya porque está registrado”.
La pelea está casada. Mientras tanto el humedal está reducido. Los ambientalistas esperan que las autoridades recobren esos terrenos. Sueñan con ver árboles nativos y pasto para volver a circular como en otros tiempos, sin interferencias extrañas.

EL AMEDRANTAMIENTO A UNA DEFENSORA DEL HUMEDAL
Luz Mery García nació en Ibagué y se crió en la finca Castrillón del municipio de Murillo, Tolima. Le cogió cariño a la naturaleza porque la finca tenía una cascada con peces de colores.
A los siete años abandonó el campo. Los padres se vinieron a vivir a Bogotá, pero siempre se mantuvo en contacto con la naturaleza. “Nos vinimos para el barrio Las Delicias. Allí había una chucua y con una compañera de estudio cogíamos ranas de colores. Las metíamos en el delantal y con ellas hacíamos competencia de carreras”, dice Luz Mery.
Después de su matrimonio anduvo en varios barrios de Bogotá. En 1994 compró un lote en el humedal y de nuevo creció su amor por la naturaleza. “Me sentí como en un Edén en medio de garzas, tinguas, búhos, ranas, curíes, monjitas y gavilanes”.
Con el transcurso de los años sintió el deterioro que sufrió el humedal. En 1998 fundó la ONG, Corporación Lagos de Castilla, que lideró la recuperación del humedal. En ese año se decretó la alerta naranja sobre el humedal y los pobladores se organizaron para luchar contra la demolición de sus casas. Luz Mery no se perjudicó porque el Departamento Administrativo de Planeación Distrital legalizó una parte de la Urbanización. Ese sector pasó a llamarse Lagos de Castilla I, conformado por sesenta y siete predios que estaban por fuera de la ronda del humedal. Muchas personas se quejaron de esa solución parcial como lo expresa la señora Olga Rubiano: “Tenemos legalizadas medias manzanas de la parte norte del barrio. Se ve el fenómeno allí de media casa ilegal y media legal. A esa gente le tocó construir la cocina en el lado legal para que les pusieran el gas”.
Luz Mery emprendió la lucha del humedal libre de culpas porque se despojó del sambenito de invasora. Su casa, legalmente, quedaba por fuera de la ronda del humedal. En adelante podría hablar de ronda hidráulica, de zona de preservación, de animales acuáticos y de plantas nativas sin sonrojarse. Dentro de su lenguaje ambiental, las palabras “recuperación del humedal” se convirtieron en una amenaza para los vecinos de la parte no legalizada del barrio. A ella le representaron múltiples dolores de cabeza.
Durante varios años realizó visitas guiadas a estudiantes de secundaria, a universitarios y a funcionarios que llegaban a conocer de cerca el humedal. En esa labor se tropezaba con la animadversión de sus vecinos. Al comienzo usaron métodos persuasivos para que desistiera de su lucha. “Una vez uno de los urbanizadores piratas me dijo que me regalaba un lote, pero si dejaba que acabaran con el humedal”, comentó.
Luz Mery se mantuvo firme, gracias al apoyo moral y económico que le brindó su esposo. Se crió en el campo, en el municipio de Cáqueza, Cundinamarca. De él, solo tiene palabras de aprecio y agradecimiento: “Mi esposo, que ya murió, fue mi patrocinador. Me pagaba las fotocopias, los rollos y las copias de las fotos que tomaba en el humedal. Me enseñó a conocer las aves. Por ejemplo, me decía que las lechuzas hembras eran las que cantaban y no el macho. Que ellos eran los que tenían los colores fuertes en el plumaje”.
Cuando las amenazas subieron de tono y le llegaron por escrito, decidió irse. Sin embargo mantuvo la Fundación y prosigue la lucha por los pobladores de Kennedy en otros frentes de trabajo. En el momento busca mejorar la calidad de vida de las mujeres cabeza de familia en condiciones de pobreza. Con ellas trabaja en la implementación de un centro de acopio, manejo y comercialización de residuos sólidos urbanos. Además realiza un proyecto de cultivos hidropónicos, que hacen parte de la modalidad de agricultura urbana.

Luz Mery dice que después de que salió del humedal ya nadie se preocupa por su cuidado y pone como ejemplo el conjunto residencial que construyen dentro de la ronda de lo que queda de este. El conjunto se llama Plaza Castilla y afirma que los terrenos eran de propiedad de un concejal. De esa construcción sale el barullo de cinceles y martillos que ensordecen el lugar. Como dijo el ciego, amanecerá y veremos, y amaneció y el humedal volvió a ser el mismo.

Olga de Amaral y Jim Amaral - Exposición en La Cometa


El maestro Ángel Loochkartt viendo uno de los hermosos tapices de Olga de Amaral en la Galería La Cometa (Cra. 10 No. 94 A - 25, Bogotá).
La exposición de la famosa artista colombiana, con sus obras solares, varias de ellas elaboradas con metales nobles y un penetrable que pertenece a la jerarquía de lo mágico, junto con la muestra de Jim Amaral, que reúne sus más recientes esculturas –oficioso trabajo cósmico–, estará abierta al público hasta el próximo 2 de abril.

Viaje a la exposición de Jim Amaral
Por Gastone Bettelli
Reproducimos el mensaje del artista colombo-italiano Gastone Bettelli sobrecogido ante la muestra de Jim Amaral, actualmente expuesta en Bogotá.

Jim Amaral muy gentil, me manda su taciturno chofer, tan serio que me acordó de Buster Keaton, para que yo pueda ir a ver su exposición, en La Cometa. La tarde es gris y fría. Jim de robusta contextura y 82 años encima tiene las piernas que le duelen, aun así decide acompañarme.
Las obras que estaremos a punto de ver en la más lujosa Galería de Arte de Bogotá, galería de dos pisos y abundante espacio parecen haber sido chatarrizadas antes de exhibirlas.
Habrá quien ame la obra de Jim y quién no. En el arte pasa eso pero nadie podrá negar que tanto la obra de Jim como la de Olga ya hacen parte de la historia de arte de Colombia y sus obras viajan por el mundo en primera clase.
Me gustan las obras de Jim no porque Jim sea mi amigo, me gustan porque tautológicamente hablando me gustan, así de sencillo. Y ahora intentaré explicar porque me gustan no con el afán de dármela de crítico de arte. El arte se parece a la cocina, conocer recetas e ingredientes ayuda para luego servir el plato con etiqueta. Y si voy a etiquetar la obra de Jim se espera su tolerante comprensión ya que a ningún artista, fuera de Botero, le gusta ser una marca como se estila con los jabones. Pero las marcas ayudan a vender y Botero lo sabe cómo nadie.
Normalmente las obras tienen al lado un cartelito que alerta a no tocarlas, son el caso contrario de las de Amaral, ya que en cambio Jim invita a tocarlas debido a que están llenas de rodachines, ruedas, bisagras, campanitas y trampitas visuales y auditivas. Suenan y suenan como sonaría una película de Fritz Lang y las del sombrío Dr. Caligari, si tuvieran sonido. Si Usted no sabe nada del Doctor Caligari no se preocupe, son cosas de otros tiempos. Cuando imperaba el expresionismo alemán en cine que siendo en blanco y negro y mudo era aún más expresionista de lo normal. Hay un filón de expresionismo en la obra de Jim y otro surrealista. Si la receta fuera solo eso sería bastante insípida y aburrida, de suerte que hay mucho más y la obra de mi amigo, es también narrativa, misteriosamente, narrativa. Es más, siempre he tenido la impresión de que sus obras son pretextos para empacar arcanos. Jim Amaral empaca arcanos erosionados, carcomidos por el tiempo que todo lo devora. Sus obras terminadas la semana pasada, parecen exhumadas de siglos atrás, no es solo por sus cabalísticas formas sino por sus secretas pátinas. “Te puedo contar como las hago -me dice con su muy personalizado español-, pero jamás te contaré como logro mis patinas antiguadas”. Y yo lo entiendo. Llevo años tratando de captar el secreto de la luminosidad de los autorretratos de Rembrandt.
Su estudio-¡laboratorio huele a cera como si fuera el de Madame Tissot, está lleno de sopletes, hornos y reverberos, calienta la cera y luego la moldea como hacia Medardo Rosso con las suyas en su momento. Parece el estudio del dios Vulcano. Desde joven salió de su zona de confort nuestro amigo Jim para meterse en el incómodo pero creativo mundo del alquimista. Detrás de toda obra de arte  hay un lenguaje estético que no se puede eludir y las "cosas" de Jim son crípticas como si fueran rescatadas de un galeón sepultado en los mares de Julio Verne. Mares profundos y fantásticos. Hace años tuve ocasión de visitar la tumba de Edgar Allan Poe en Baltimore, en el libro de visitas aparecía la firma de un señor argentino llamado Jorge Luis Borges. Es que tanto en la literatura como en el arte plástico hay todavía conveniente espacio para el arte fantástico que creo, a riesgo de equivocarme, es el de Jim Amaral que habla de mitologías como si fueran rescatadas de una antigua civilización escondida dentro del pasado de algún rincón remoto de la tierra.
Jim Amaral, cultivador de lenguajes arcaicos  oxidados  por el tiempo que solo él sabe dónde se anidan pone a la vista curiosa y asombrada del visitante su última exposición.



Publicamos a continuación el precioso afiche de la exposición que realizarán del 8 al 12 de abril en la prestigiosa Galería Agnès Monplasir de Sao Paulo, Brasil, los artistas Olga y Jim Amaral.


Cesar Vallejo - Aniversario

Para conmemorar el nacimiento de César vallejo (Santiago de Chuco 16 de marzo de 1892 - París 15 de abril de 1938), publicamos uno de sus poemas eróticos.



Pienso en tu sexo. 
Simplificado el corazón, pienso en tu sexo,
ante el hijar maduro del día.
Palpo el botón de dicha, está en sazón.
Y muere un sentimiento antiguo
degenerado en seso.

Pienso en tu sexo, surco más prolífico
y armonioso que el vientre de la sombra,
aunque la muerte concibe y pare
de Dios mismo.
Oh Conciencia,
pienso, si, en el bruto libre
que goza donde quiere, donde puede.

Oh escándalo de miel de los crepúsculos.
Oh estruendo mudo.

¡Odumodneurtse!