Noche de Los Conjurados


Presentación novedades de Común Presencia Editores
Feria Internacional del Libro de Bogotá
Sábado 28 de abril, 7:30 p.m. Salón: Madre Josefa Del Castillo

Poemarios: Antología de la Poesía Colombiana (1931-2011) realizada por Fabio Jurado Valencia, Extranjero de Adalber Salas Hernández, Malabar en el abismo / Antología poética de Yirama Castaño, Los ojos deseados de Jorge Cadavid, Detrás de la bruma de Camila Charry Noriega, Uno lleva su cuerpo de Gustavo Quesada Vanegas, Los bosques secretos de Hernando Reinoso.

Narrativa: El sueño de Alicia de Alejandro Ovalles Bonilla, Textos cáusticos de Hernando Urrutia Vásquez, Primeras tentaciones de Heider Rojas, El tumbao de Beethoven de Fabio Martínez y Árbol del paraíso / 16 narradores colombianos contemporáneos seleccionado y prologado por Iván Beltrán Castillo.

Y lanzamiento del libro: Pedagogía especial del dibujo / Bosquejo histórico de la enseñanza, del maestro Armando Villegas.

Presentación a cargo de Gonzalo Márquez Cristo y Amparo Osorio.

C o p a  d e  v i n o

Común Presencia Editores está ubicado en el Pabellón 3, Primer Piso, Stand 246 de la FIL Bogotá. Allí tendremos a la venta todos los títulos de nuestra Colección.

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Pedagogía especial del dibujo de Armando Villegas
Armando Villegas, artista colombo-peruano, nacido en Pomabamba en 1926 y afincado en Bogotá desde 1951, es una de las figuras más representativas de la plástica latinoamericana. Perteneciente al grupo, que según Marta Traba, introdujo la contemporaneidad artística en nuestro país (al lado de Eduardo Ramírez Villamizar, Fernando Botero, Enrique Grau, Alejandro Obregón y Guillermo Wiedemann), ha cultivado con igual fervor el abstraccionismo y el arte figurativo, además de dedicar durante la última década su esfuerzo a la creación de un millar de esculturas elaboradas con material desechable, proponiendo así desde tres orillas distintas el vigor de su arte, siempre tocado por sus raíces ancestrales. Villegas ha recibido importantes reconocimientos por su aporte a nuestra cultura y ha realizado exposiciones individuales en numerosos países, combinando siempre su infatigable labor creativa con su pasión por la pedagogía, ejercida en las más importantes universidades colombianas. Como gestor cultural se le debe el sueño y la ejecución del Museo de Arte Contemporáneo Bolivariano de Santa Marta.
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 Poesía colombiana: Antología 1931- 2011. Selección y prólogo de Fabio Jurado Valencia

Este libro es una coedición del Ministerio de Cultura,
Universidad Nacional de Colombia y
Común Presencia Editores

Fabio Jurado Valencia (Buga, Valle, 1954). Licenciado en Literatura (Universidad Santiago de Cali); Maestría en Letras Iberoamericanas (UNAM, México); Doctor en Literatura (UNAM, México). Profesor del Departamento de Literatura y del Instituto de Investigación en Educación, de la Universidad Nacional de Colombia. Autor de los libros Investigación, escritura y educación: El lenguaje y la literatura en la transformación de la escuela; Posadas - México en la poesía colombiana (compilación); La escuela en el cuento (compilación); Rosario Castellanos: esa búsqueda ansiosa de la muerte; Ray Bradbury: literatura fantástica; El hombre, de Rulfo: polifonía y sociolecto narrativo; La escuela en la tradición oral; Mito: 50 años después y Pedro Páramo: murmullos, susurros y silencios. Colaborador en revistas de Colombia, México, España y Argentina, en los campos de la educación y de la crítica literaria.
Esta extensa obra compendia 70 autores de los últimos 80 años, desde que Aurelio Arturo publicara sus primeros poemas en 1931, y fue editada por la colección Internacional Los Conjurados con el apoyo del Ministerio de Cultura y la Universidad Nacional de Colombia. Los poetas incluidos son los siguientes:
Aurelio Arturo, Matilde Espinosa de Pérez, Fernando Charry Lara, Héctor Rojas Herazo, Maruja Vieira, Álvaro Mutis, Jorge Gaitán Durán, Rogelio Echavarría, Eduardo Cote Lamus, Eduardo Gómez, Jaime Jaramillo Escobar, Mario Rivero, José Manuel Arango, Nicolás Suescún, Giovanni Quessep, Jotamario Arbeláez, Jaime García Maffla, Harold Alvarado Tenorio, María Mercedes Carranza, Raúl Gómez Jattín, H. Socarrás, Juan Manuel Roca, Darío Jaramillo Agudelo, Álvaro Rodríguez, Juan Gustavo Cobo, Luz Mary Giraldo, Antonio Correa, Renata Durán, Piedad Bonnett, Jorge Bustamante, Santiago Mutis, Fernando Rendón, Amparo Osorio, Guillermo Martínez González, Eduardo García Aguilar, Eugenia Sánchez Nieto, William Ospina, Hernando Guerra Tovar, Luis Eduardo Gutiérrez, Julián Malatesta, Felipe Agudelo, Gabriel Jaime Franco, Mery Yolanda Sánchez, Orietta Lozano, Carlos Fajardo Fajardo, Gustavo Adolfo Garcés, Fernando Linero, Tallulah Flores, Fernando Herrera, Alfonso Carvajal, Nicanor Vélez, Mauricio Contreras Hernández, Ana Milena Puerta, Rafael del Castillo, Jorge Cadavid, Ramón Cote Baraibar, Gonzalo Márquez Cristo, Enrique Rodríguez Pérez, Yirama Castaño, Jairo Alberto López, Esperanza Carvajal Gallego, Antonio Silvera, Fernando Denis, Juan Felipe Robledo, Esmir Garcés, Federico Díaz-Granados, Catalina González, Saúl Gómez, Juan Sebastián Gaviria, Andrea Cote.
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Malabar en el abismo – Antología– de Yirama Castaño Güiza
Yirama Castaño Güiza (Socorro, Santander, 1964). Periodista y editora. Ha publicado los libros de poemas: Naufragio de luna (1990), Jardín de sombras (1994), El sueño de la otra (1997), Memoria de aprendiz (2011), además de la antología Malabar en el abismo (2012). Participó en la creación de la Fundación Común Presencia. Sus poemas han sido traducidos y publicados en medios de Colombia y el exterior.
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Textos cáusticos de Hernando Urrutia Vásquez
Hernando Urrutia Vásquez, nació en Bogotá el 18 de octubre de 1946. Dirige el programa Vientos Estéreo que se emite gracias al proyecto de radio comunitaria “Emisoras para la Capital”. Ha sido editor de periódicos locales en las alcaldías de San Cristóbal, Usme y Ciudad Bolívar. Actualmente participa en un proyecto de capacitación y emisión radial con líderes de la localidad Rafael Uribe Uribe. Participó en el taller de poesía de la Casa Silva en 1989 y en el seminario de literatura rusa en la Universidad Externado de Colombia. Es autor de los libros Cosmotelurias y Textos cáusticos (Colección Los Conjurados).
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Los bosques secretos de Hernando Reinoso
Hernando Reinoso. Nació en el sur del Tolima en 1959. Licenciado en Lingüística y Literatura de la Universidad de la Sabana, Especialista en Gerencia y Gestión Cultural de la Universidad del Rosario, y Especialista en Didáctica del Arte de la Fundación Universitaria Los Libertadores de Bogotá. 
Cofundador del Taller de Escritores Allanahuanga, el cual ha publicado veinticinco números de la revista que lleva el mismo nombre. Integrante del Consejo de Cultura de Chaparral, Tolima. Profesor de español y literatura de la Institución Educativa Nuestra Señora del Rosario, del mismo municipio. Finalista en una Versión del Concurso de Pedagogía, patrocinado por Prohaciendo del Comité de Cafeteros, con el proyecto pedagógico “La recreación de textos un camino para formar lectores”. Autor del libro de poemas Evocaciones de la luz, publicado en el año 2008.   

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Árbol del paraíso / 16 Narradores colombianos contemporáneos. Selección y prólogo: Iván Beltrán castillo
Iván Beltrán Castillo (Bogotá, 1961). Poeta, periodista y guionista de cine. Se inició en el diario El Tiempo y como libretista en efímeros programas de televisión. Fue jefe de redacción de la revista Credencial, con la que recorrió el país para escribir crónicas y reportajes. Fue Premio Nacional de Poesía –Bogotá 450 años– en 1989, y Premio Nacional de Periodismo en 1995; además de tres nominaciones en el mismo certamen. Publicó el poemario Consagración del espejismo en 1990. Es autor del largometraje Sin Amparo, dirigido por el fallecido cineasta Jaime Osorio, y antes de que este muriera trabajaban en un nuevo filme titulado El Rey del melodrama. Obtuvo el Premio a Ópera Prima a mejor guión (2001) del Ministerio de Cultura y Pro-imágenes en movimiento. Es editor del periódico virtual Con-fabulación. Es autor de la Antología de la poesía colombiana 1958-2008, realizada para la editorial El perro y la Rana de Venezuela y de Cuentistas bogotanos (Colección Los Conjurados, 2008).
Los 16 autores compilados son: Carlos Castillo Quintero, Andrés Mauricio Muñoz, Henry Arturo Linares, Claudia R. Niño, Luis Enrique Izquierdo, Daniel Ramírez, Diego Ávila Jacobo, Mario Reyes Becerra, Julio Medrano, Beatríz Eugenia Camacho, Jorge Chaparro, Susan Halliday, John Jairo Zuluaga Londoño, Maribel García Morales, Luis Antonio Rodríguez y Naudín Gracián.

STAND 246, PABELLÓN 3, PRIMER PISO, FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO – BOGOTÁ


En Salomé Pagana
Presentación de El tumbao de Beethoven de Fabio Martínez
El jueves 26 de abril a las 7 pm en Salomé, se lanzará la nueva novela del escritor caleño. Aquí las palabras de Cesar Pagano que aparecen en la contraportada de la obra a manera de bautizo:

El tumbao de Beethoven de Fabio Martínez es una obra multicolor e intensa sobre la vida y la fiesta en Cali, en tiempos urbanos y contemporáneos. El paisaje de la caña y sus esforzados cañeros, la ciudad y sus establecimientos nocturnos, la comida típica, la superchería, la pasión futbolística y el amor de pareja con sus frecuentes cruces e infidelidades, están sometidos a la vivencia febril de la música para ser bailada, porque Cali es una ciudad que danza. Creo que la gozonería predominante en la obra de Martínez, la inclina —como la vida misma— hacia mi consigna del optimismo frente al abismo.  César Pagano

Fabio Martínez (Cali, Colombia, 1955). Obras publicadas: Un habitante del séptimo cielo (Ulrika Editores, 1988); Fantasio (Ediciones de la Universidad del Valle, 1992); Club Social Monterrey (Programa Editorial Facultad de Humanidades, Universidad del Valle, 1992); El viajero y la memoria (Universidad Pontificia Bolivariana, 2000); Pablo Baal y los hombres invisibles (Programa Editorial Universidad del Valle, 2003); La búsqueda del paraíso. Biografía de Jorge Isaacs (Editorial Planeta, 2003); Cuentos sin cuenta, Antología de relatos de escritores de la Generación del 50 (Programa Editorial Universidad del Valle, 2003; Del amor inconcluso (Común Presencia Editores, 2006); Balboa, el polizón del Pacífico (Editorial Norma, 2007); El fantasma de Ingrid Balanta (Pijao Editores y Caza del libro, 2008); Cali-grafías - La ciudad literaria. Edición bilingüe: español-francés (Univalle-Vericuetos de París, 2008); El escritor y la bailarina (Escuela de Estudios Literarios, Univalle, 2012). Ha sido traducido al inglés, francés y alemán. Obtuvo Mención Especial en la Beca de Proartes “Ernesto Sábato”, 1987. Primer Premio Latinoamericano de Ensayo “René Uribe Ferrer”, 1999. Primer Premio “Jorge Isaacs”, 1999. Fue Director fundador del periódico La Palabra. En la actualidad es Director del Programa de Estudios Literarios de la Universidad del Valle.

Salomé Pagana Social Club
Carrera 14 A No 82 – 16. Zona Rosa, Bogotá.
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Los libros de Los Conjurados están disponibles en Amazon.com para todo el planeta.

Los Conjurados en la Feria del Libro


Presentación novedades de Común Presencia Editores
Feria del Libro Internacional de Bogotá
Sábado 28 de abril, 7:30 p.m. Salón Madre Josefa Del Castillo

Poemarios: Antología de la Poesía Colombiana (1931-2011) realizada por Fabio Jurado Valencia, Extranjero de Adalber Salas Hernández, Malabar en el abismo / Antología poética de Yirama Castaño, Los ojos deseados de Jorge Cadavid, Detrás de la bruma de Camila Charry Noriega, Uno lleva su cuerpo de Gustavo Quesada Vanegas, Los bosques secretos de Luis Hernando Reinoso.

Narrativa: El sueño de Alicia de Alejandro Ovalles Bonilla, Textos cáusticos de Hernando Urrutia Vásquez, Primeras tentaciones de Heider Rojas, El tumbao de Beethoven de Fabio Martínez y Árbol del paraíso / Antología de narradores colombianos contemporáneos realizada por Iván Beltrán Castillo.

Y lanzamiento del libro: Pedagogía especial del dibujo / Bosquejo histórico de la enseñanza, del maestro Armando Villegas.

Presentación a cargo de Gonzalo Márquez Cristo y Amparo Osorio.
Copa de vino.

Común Presencia Editores está ubicado en el Pabellón 3, Primer Piso, Stand 246 de la FIL Bogotá. Allí tendremos a la venta todos los títulos de nuestra Colección.
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Extranjero de Adalber Salas Hernández

Adalber Salas Hernández (Caracas, 1987). Completó estudios de Letras en la Universidad Católica Andrés Bello. Ganador del II Premio Nacional Universitario de Literatura con el libro La arena, el vidrio: ascenso en tres movimientos (Editorial Equinoccio, 2008). Es autor también de los poemarios Extranjero (bid&co. editor, 2010) y Suturas (bid&co. editor, 2011). Ha sido incluido en las antologías La imagen, el verbo (UCAB, 2006) y Antología de poesía joven venezolana (bilingüe árabe-español, Universidad Internacional Libanesa, 2009). Poemas y ensayos suyos han sido publicados en diversos medios como el Papel Literario, la revista digital El Cautivo y los portales Letralia, Prodavinci y Río Grande Review. Actualmente se desempeña como director de la colección Voces Iniciales, en la editorial bid&co.
Extranjero fue ilustrado con pinturas de Armando Villegas.

 Los ojos deseados de Jorge Cadavid

Jorge Cadavid, Pamplona (Colombia), 1962. Estudió Lingüística y Literatura en la Universidad de su ciudad natal, se especializó en literatura en la Universidad Javeriana de Bogotá donde ha sido profesor durante varios años y se doctoró en Filosofía en la Universidad de Sevilla, España. Es autor de siete volúmenes de poesía: La nada (Universidad de Antioquia, 2000), Un leve mandamiento (Trilce, 2002), Diario del entomólogo (Eafit, 2003), El vuelo inmóvil (Premio Nacional de Poesía Eduardo Cote Lamus, Universidad Nacional, 2003), El derviche y otros poemas (Los Conjurados, 2006), Herbarium (Literalia, 2011) y Tratado de cielo para jóvenes poetas (Premio Nacional de Poesía Universidad de Antioquia, 2008). Publicó una antología de su poesía bajo el título de Música callada (Universidad Externado de Colombia, 2009) y una antología del poema breve titulada Ultrantología (Universidad de Antioquia, 2003).
Los ojos deseados fue ilustrado con imágenes de Jorge Eduardo Eielson.


Primeras tentaciones de Heider Rojas

Heider Rojas nació en Algeciras, Huila, en 1963. Es abogado, con estudios inconclusos de filosofía y Magíster en Escrituras Creativas. Codirigió la revista Índice de Literatura, de la cual circularon 14 números entre 1994 y 2001. Dirigió los cine clubes Lalita Dos Ríos y Cine Club de Neiva.
     Ha publicado los libros de cuentos El testimonio de Norma Cleves (1994), La distribuidora de sueños y otras empresas (2001) y Escopolamina (2009); la novela corta Los Rizo (2005); y el libro de ensayos literarios y crítica de cine Simpatía con el asesino / Llegaba el contenedor de enlatados (2006). También escribe guiones para cine y, a destajo, ensayos satíricos.
Primeras tentaciones fue ilustrado con pinturas de Darío Ortiz.

 Detrás de la bruma de Camila Charry Noriega

Camila Charry Noriega nació en Bogotá, Colombia. Es profesional en Estudios Literarios de la Universidad Javeriana. Desde 2003 ha trabajado como profesora de Literatura y Arte. En 2007 creó y dirigió un taller de escritura creativa orientado a jóvenes. En 2011 organizó y coordinó un concurso intercolegiado de poesía que convocó a varias instituciones educativas de Bogotá.
Ha realizado conferencias sobre poesía, cuerpo y literatura en la facultad de artes ASAB. Poemas y relatos de su autoría han sido publicados en revistas nacionales e internacionales. Detrás de la bruma, editado por la Colección Los Conjurados, es su primer poemario.
Detrás de la bruma fue ilustrado con pinturas de Guillermo Londoño.

Uno lleva su cuerpo de Gustavo Quesada Vanegas

Gustavo Quesada Vanegas. Bogotá, 1947. Licenciado en Historia de Colombia y Magíster en Filosofía, profesor universitario, historiador, ensayista, poeta, narrador, periodista cultural. Ha publicado múltiples ensayos críticos de temas literarios, filosóficos, pedagógicos e históricos. Además los siguientes libros: Filosofía del Descubrimiento y la Conquista, UNAD (2000); Identidad, nación, globalidad, Opciones Pedagógicas (2000-2002); Culturas clásicas de la antigüedad, Voluntad (2003); coautor del libro, 1810: Antecedentes, desarrollo y consecuencias, Taurus (2010); y A propósito del Bicentenario, ¿Otra vez el colonialismo europeo y español?, Cedetrabajo (2010). Ha editado tres libros de poesía: Poemas de la incoherencia (1985), Cantata de los desnacientes (1988) y Descender a la piel (1995). En Viernes de Poesía de la Universidad Nacional de Colombia próximamente aparecerá Sucede el mundo.
Uno lleva su cuerpo fue ilustrado con pinturas de Leonardo Rodríguez Sirtori.

El sueño de Alicia de Alejandro Ovalles Bonilla

Alejandro Ovalles Bonilla (San José del Guaviare, Colombia, 1980) es Licenciado en Letras Modernas por la Universidad Tecnológica de Santiago (República Dominicana) y Magíster en Literatura Hispanoamericana del Instituto Caro y Cuervo (Bogotá).
Es autor de los libros Abrapalabra (Educar, 2010) e Innovación lectora (Pearson, 2011). Actualmente es profesor de la Facultad de Comunicación y Lenguaje de la Pontificia Universidad Javeriana, y ha sido profesor de la Universidad EAN, de la Universidad de la Salle y de la Fundación Universitaria Monserrate, entre otras instituciones educativas.
Varios de los cuentos que componen este volumen han sido premiados en concursos nacionales e internacionales de literatura; también publicados en diversas revistas culturales y antologías.
El sueño de Alicia fue ilustrado con pinturas de Nicolás De la Hoz

Stand 246, Pabellón 3, Primer Piso, Feria Internacional del Libro - Bogotá

Armando Villegas interpreta a Klimt


Judith y Holofernes de Gustav Klimt. Galería Belvedere de Viena. Óleo y oro sobre tela. Tamaño: 84 x 42 cm 

 Gustav Klimt (1862-1918), el pintor simbolista austríaco de gran eclecticismo y propenso desde su juventud a fuertes controversias, a tal punto que su retrato de Adele Bloch-Bauer fue subastado hace un lustro por 135 millones de dólares (el cuarto cuadro más costoso de toda la historia del arte en esa fecha), y que a un siglo de su muerte sigue avivando escándalos como el del Museo Leopold de Viena, cuando permitió la entrada gratis a la sala donde se exhibía Nuda Veritas a los visitantes que fueran desnudos —invitación, sobra decirlo, que fue acogida multitudinariamente—, es el gran artista a quien rendimos tributo en este número de Con-Fabulación. El cruento pasaje de Judith y Holofernes, que ha obsesionado a tantos pintores a lo largo de la historia, como Artemisia Gentileschi, Caravaggio, Allori, Donatello y Goya, entre otros, en 1901 fue honrado por la interpretación de Klimt, quien inauguraría con aquella obra su fecundo Periodo Dorado. 
La maravillosa composición que fusiona el invasor cuerpo de Judith, mujer fatal bíblica, dejándole tan sólo un espacio en la esquina inferior a un fragmento de la cabeza del general asirio Holofernes, quien fue embriagado y decapitado traidoramente por la irresistible viuda para salvar a su pueblo, sería la primera tela en que Klimt usara esa perspectiva doble unida al pan de oro que adicionaría en adelante a muchos de sus óleos, como una recurrente nostalgia bizantina. 

 Judith y Holofernes, Díptico en homenaje a Klimt. Autor. Armando Villegas, 2012. Óleo sobre madera. Tamaño enmarcado: 100 x 60 cm. 

 Armando Villegas (Pomabamba, Perú, 1926), uno de los pioneros de la modernidad en el arte colombiano, quien introdujera a comienzos de la década del cincuenta el abstracto a este país que todavía se obnubilaba con el paisajismo, y quien fuera avalado por la crítica argentina Marta Traba, hasta incluirlo en ese grupo selecto de creadores que ella consideraba como el más vigoroso y renovador de la plástica colombiana —al lado de Obregón, Botero, Grau, Ramírez y Wiedemann—, es el encargado de culminar el proyecto de Con-Fabulación, que se extendió por más de cuatro meses y que será posteriormente vivificado en la sublime exposición donde se reunirán la totalidad de las 21 piezas versionadas, el jueves 31 de mayo en la Galería Alonso Arte (Calle 85 No 11 - 53), verdadero acontecimiento plástico en nuestro país. 
Es oportuno recordar que Villegas, este grande de la pintura colombiana, durante su primera exposición fue presentado por Gabriel García Márquez con estas exaltadas palabras: “Tengo la satisfactoria impresión de estar asistiendo al principio de una obra pictórica asombrosa”.
Artista de filiación barroca, oriundo del Perú y afincado en Colombia desde 1951, a quien además le debemos varias obras maestras del abstracto donde lo matérico encuentra su mejor definición, y quien ha legado a nuestra pintura el icono del Guerrero, decidió aproximarse al universo de Klimt con un díptico donde persigue los matices dorados del genio austríaco, y representa de una manera tan lúcida como poética, la famosa escena de Judith y Holofernes, pero esta vez, pintando al general asirio sosegado, en un congelamiento teatral, casi seductor, muy anterior a su decapitación. 
Complementariamente en la imagen de Judith es notoria la alusión al óleo de Klimt, en los senos destapados y en un rictus perverso que habita su carácter. Este cuadro doble de Villegas, en el que apreciamos sus texturas inconfundibles que dan la apariencia de un alto relieve, está visitado por el único pájaro que vuela hacia atrás, y uno de los pocos que no se pude apresar, pues esa acción ocasionaría su suicidio: el colibrí. Villegas, quiere así recordarnos, que en esa historia bíblica se estaba tejiendo entonces la libertad de un pueblo oprimido. 
 Con esta inolvidable obra terminamos el gran divertimento de con-Fabulación que contó con el apasionado ánimo de miles de nuestros lectores de diversas latitudes del mundo —y cómplices de algunos países donde se comienza a replicar nuestra trasgresora idea—, dejándonos el placer de recordar que tenemos varios cuerpos, como lo dijo Roland Barthes, pero que sólo gracias al milagro del lenguaje y del arte podemos visitar nuestro cuerpo verdadero.

El juego de la interpretación

Obra de Jim Amaral
La exposición en homenaje a las obras maestras del erotismo, El Juego de la Interpretación, se inaugurará el jueves 31 de Mayo de 2012 en la Galería Alonso Arte (Calle 85 No 11 – 53, Bogotá) y estará colgada hasta finales de junio. Allí se podrán contemplar las veinte obras originales que a continuación registramos, de los participantes en esta gran convocatoria plástica y lúdica de Con-Fabulación:
Pedro Alcántara Herrán ("Vulva. Estudios sobre la mecánica de los músculos de los orificios del cuerpo” – Homenaje a Leonardo Da Vinci), Jim Amaral (“Trisonami” – Tributo a fresco Tumba de los Toros de Tarquinia), Gastón Bettelli (“Roco/Pop para François Boucher” – Inspirado en Heracles y Omphales), Luis Cabrera ("En la oficina de Edward Hopper”), Manolo Colmenares (“El beso” – Tributo a Rodin), Gilberto Cerón (“Cómplices” – Homenaje a Gabrielle D’Estrées y su hermana), Nicolás De la Hoz (“Venus Anadiómena” – Celebrando a Tiziano), Rafael Dussan (“El abrazo” de Egon Schiele), Eduardo Esparza (“Ecosistema para Leda – Homenaje a Leda y el cisne de Miguel Ángel), Carlos Granada (“Homenaje a Epifanio Garay”, inspirado en la mujer del levita), Germán Londoño (“Amantes” - Homenaje a Odalisca con esclava de Ingres), Ángel Loochkartt ("Pubertad"- Pensando en Munch), Fernando Maldonado ("Venus de la pantalla" – Tributo a Velásquez), Adriana Patiño (“La tempestad del alma" – interpretando a Kokoschka), Dioscórides Pérez (El samuria y las mujeres del loto negro” - Homenaje al Cuaderno de los pequeños patrones), Augusto Rendón (“Hendrickje” de Rembrandt), Leonardo Rodríguez Sirtori, Edilberto Sierra (“Fagocitosis del imaginario” – Homenaje a Las tres gracias, Escuela de Pompeya, anónima), Sergio Trujillo Béjar (“El fin del mundo” - Celebrando a Courbet), y Armando Villegas (“Judith y Holofernes” - Homenaje a Klimt).  

Leonardo Rodríguez Sirtori interpreta a Paula Rego

Sin título No. 2  de Paula Rego (1998). Pastel sobre papel montado en aluminio. Tamaño: 110 x 100 cm.

Una artista de la ironía y la crueldad, Paula Rego (Lisboa, 1935), residenciada en Londres desde hace tres décadas, quien pertenece a la exclusiva secta de la Marlborough Gallery, es la homenajeada en este número de Con-Fabulación. 
Hace cinco años, el Museo Reina Sofía de Madrid, le dedicó una extensa retrospectiva para conmemorar los cincuenta años de su producción artística, la cual reunía pinturas, grabados y dibujos, siendo una de las muestras memorables de la pasada década. Sus lienzos que recuerdan a Honoré Daumier y a James Ensor por su sarcasmo, y a Lucien Freud por la contundencia expresiva y la forma de aproximarse a la figura humana, muestran el agresivo universo de una mujer obsesionada por escenificar la tiranía y la animalización de las relaciones, y el terror inherente a esta sociedad desquiciada. 
Paula Rego, quien confiesa que lo más crucial de su infancia fue el descubrimiento del temor, y que de niña realizaba rituales que terminaban en la mutilación de sus muñecas, ha declarado en varias ocasiones que pinta para darle un rostro al miedo; frase que se ha convertido en una poética definición de su experiencia pictórica.

Leonardo Rodríguez Sirtori, maestro en pintura y dibujo del Art Students League y quien obtuvo el Premio de Distinción del National Arts Club de Nueva York, ha cultivado el paisaje urbano y el erotismo con apasionada convicción, y nos ofrece aquí, con su dibujo de gran técnica que nutre todas sus pinturas, la exquisita versión de uno de los desgarradores cuadros de Paula Rego, donde la figura femenina adquiere una perentoria gracia. Con el título de La mica, y la eficacia de un colorido sin simulacros, el artista colombiano ingresa a nuestro fascinante juego de la interpretación.



La mica de Leonardo Rodríguez Sirtori. (2012), Óleo sobre lienzo. Tamaño: 70 x 55 cm.

Leonardo Rodríguez Sirtori nació en Bogotá en 1969. Estudió Bellas Artes en el Art Students League of New York (1989-1994) con David Leffel y Sherrie McGraw y Antropología Visual en el Antrhopology Film Center en Santa Fe, Nuevo México (1996-1997) después de haber iniciado como aprendiz en el taller del pintor Antonio Inverno en Portugal. Recibió la Beca de Mérito, la Beca Board of Control y la Beca Rebson Foundation en el Art Students League. Ganó el primer lugar en el Salón Nacional del Bodegón organizado por el Museo Bolivariano de Arte Contemporáneo en la Quinta de San Pedro Alejandrino en Santa Marta (1993) y un Premio de Distinción en el National Arts Club de Nueva York. Expuso Individualmente en el Museo Patrimonio Pro patronato Cultural en San Salvador y ha sido representado por la galería Plástica Contemporánea en Ciudad de Guatemala, y por Robert Wilson Galleries en Nantucket, Massachussets. También su trabajo ha sido expuesto colectivamente en Rieloff Gallery y Cork Gallery en el Lincoln Center de Nueva York, UJB Gallery en Princeton, New Jersey. Actualmente vive y trabaja en Bogotá y es representado por Alonso Arte con quien ha participado en las ferias internacionales: ARTBO en Bogotá y Arte Américas en Miami. 

El juego de la interpretación

Obra de Germán Londoño

La exposición en homenaje a las obras maestras del erotismo, El Juego de la Interpretación, se inaugurará el jueves 31 de Mayo de 2012 en la Galería Alonso Arte (Calle 85 No 11 – 53, Bogotá) y estará colgada hasta finales de junio. Allí se podrán contemplar las veinte obras originales que a continuación registramos, de los participantes en esta gran convocatoria plástica y lúdica de Con-Fabulación:
Pedro Alcántara Herrán ("Vulva. Estudios sobre la mecánica de los músculos de los orificios del cuerpo” – Homenaje a Leonardo Da Vinci), Jim Amaral (“Trisonami” – Tributo a fresco Tumba de los Toros de Tarquinia), Gastón Bettelli (“Roco/Pop para François Boucher” – Inspirado en Heracles y Omphales), Luis Cabrera ("En la oficina de Edward Hopper”), Manolo Colmenares (“El beso” – Tributo a Rodin), Gilberto Cerón (“Cómplices” – Homenaje a Gabrielle D’Estrées y su hermana), Nicolás De la Hoz (“Venus Anadiómena” – Celebrando a Tiziano), Rafael Dussan (“El abrazo” de Egon Schiele), Eduardo Esparza (“Ecosistema para Leda – Homenaje a Leda y el cisne de Miguel Ángel), Carlos Granada (“Homenaje a Epifanio Garay”, inspirado en la mujer del levita), Germán Londoño (“Amantes” - Homenaje a Odalisca con esclava de Ingres), Ángel Loochkartt ("Pubertad"- Pensando en Munch), Fernando Maldonado ("Venus de la pantalla" – Tributo a Velásquez), Adriana Patiño (“La tempestad del alma" – interpretando a Kokoschka), Dioscórides Pérez (El samuria y las mujeres del loto negro” - Homenaje al Cuaderno de los pequeños patrones),  Augusto Rendón (“Hendrickje” de Rembrandt), Leonardo Rodríguez Sirtori, Edilberto Sierra (“Fagocitosis del imaginario” – Homenaje a Las tres gracias, Escuela de Pompeya, anónima), Sergio Trujillo Béjar (“El fin del mundo” - Celebrando a Courbet), y Armando Villegas (“Judith y Holofernes” - Homenaje a Klimt).  

EL JUEGO DE LA INTERPRETACIÓN

Homenaje a las obras maestras del erotismo
Galería Alonso Arte
La exposición en homenaje a las obras maestras del erotismo, El Juego de la Interpretación, se inaugurará el 31 de Mayo de 2012 en la Galería Alonso Arte (Calle 85 No 11 – 53, Bogotá) y estará hasta mediados de mayo. Allí se podrán contemplar las obras originales de los participantes en esta gran convocatoria plástica y lúdica de Con-Fabulación. Los febriles artistas poseídos por Eros son: Pedro Alcántara Herrán, Jim Amaral, Gastón Bettelli, Luis Cabrera, Manolo Colmenares, Nicolás de la Hoz, Gilberto Cerón, Rafael Dussan, Eduardo Esparza, Leonel Góngora, Carlos Granada, Germán Londoño, Ángel Loochkartt, Fernando Maldonado, Dioscórides Pérez, Adriana Patiño, Augusto Rendón, Leonardo Rodríguez Sirtori, Edilberto Sierra, Sergio Trujillo Béjar y Armando Villegas. 

Eduardo Gómez, poeta innumerable


Palabras de presentación de Ciudad antes del alba de Eduardo Gómez, publicado por Ediciones Uniandes, 2015; realizada en la Casa de Poesía Silva.

Por Samuel Jaramillo

Soy un lector precoz de la poesía de Eduardo Gómez y también un lector persistente de ella. Fui uno de los primeros lectores de su inicial y notable volumen Restauración de la palabra en 1969 y he seguido con fidelidad y fruición sus siete volúmenes posteriores, hasta el reciente La noche casi aurora, de 2012, todos ellos representados en esta antología que en buena hora ha publicado el Departamento de Literatura de la Universidad de los Andes. Con esta iniciativa esta universidad no solo le hace justicia a Eduardo Gómez, una de las voces más consistentes de la poesía colombiana de los últimos años, que bien merece este reconocimiento, sino que también nos hace un gran favor a los lectores de poesía que podemos tener un panorama de conjunto de su obra y podemos acceder a textos que hace tiempo son inconseguibles en sus ediciones originales.
Quisiera reconstruir el impacto que tuvo la aparición de Restauración de la palabra a finales de los años sesenta del siglo pasado sobre mí, y sobre otros poetas que apenas estábamos tanteando caminos, buscando maneras de decir y también maneras de ser. En ese momento en el panorama de la poesía colombiana el escenario estaba acaparado (y esto, casi literalmente) por los nadaístas que, como se sabe eran ruidosos, irreverentes, con una adicción que no han perdido, por la notoriedad. No es momento de hacer el juicio a los nadaístas como movimiento que tienen de cl y de arena, y que entre sus méritos estuvo, al menos para nosotros que éramos un poco más jóvenes que ellos, tal vez de una generación siguiente, que inauguraron una forma de ser poeta más moderna y menos solemne, que nos sedujo. Pero en lo que se refiere a sus escogencias formales, a no todos nos satisfacían. La estridencia, el menosprecio por prácticamente toda tradición literaria, cierto descuido formal vestido de desenfado, los gestos vanguardistas altisonantes un poco anacrónicos no se llevaban bien con algunas de nuestras preocupaciones. Como generación, vivíamos un quiebre en lo cultural, pero también en lo político y en lo social y quienes pretendíamos escribir poesía buscábamos formas que dieran cabida a estas inquietudes, que no se limitaban a la mofa o al chascarrillo ni se agotaba en la burla de lo convencionalmente burlable.
Y de pronto, apareció este libro de Eduardo Gómez, un poeta de la misma edad de los nadaístas, pero con un talante, y sobre todo, con unos lineamientos formales completamente distintos. Discreto, riguroso, y al mismo tiempo ambicioso en sus recursos, con referencias muy ricas que potenciaban su libertad expresiva. Sus temas y cogitaciones, sus escenarios y preguntas eran muy cercanas a nuestras expectativas e incluso más próximas que las de poetas anteriores, como lo de la generación de Mito, a quienes leíamos también con interés.
La poesía es un dispositivo complejo, con tensiones internas y con la coexistencia de registros que solamente son problemáticas en otros parajes de la cultura: así se nos presentó la poesía de Eduardo Gómez en su primer libro y lo ha confirmado a lo largo de su obra; su rigor y concentración expresiva se hermana con iluminaciones plásticas esplendorosas que en lugar de contradecirse, se complementan y se potencian. Sus elaboraciones hondas, con deseo de verdad, enraizadas en los valores y aspiraciones de ese final del siglo XX, y su paso al siglo XXI, se articulan con epifanías que movilizan el alma y ensancha la sensibilidad.
Uno de sus leitmotivs es la tensión del hombre contemporáneo entre su individualidad y el conjunto que conforman sus semejantes, particularmente aguda en el artista, en el intelectual responsable, en el poeta de este tiempo. En una dirección empuja la voluntad de articularse a la sociedad que da sentido a la vida individual y particularmente ligarse a sus luchas, a sus aspiraciones, a su historia. El riesgo de construir una vida aislada, mezquinamente privada es serio y amenaza con vaciar de sentido a la existencia. El mundo contemporáneo, y en esto parece claro que su matriz capitalista tiene mucho que ver, tienta a a los hombres a construir una existencia basada en el solipsismo, en la que lo único que es pertinente es su ámbito individual. Para el artista, que eventualmente condensa y agudiza esta actitud, esto se traduce en un bucear obsesivo en su propia psiquis, en los vericuetos de su experiencia psíquica y emocional. El argumento del poeta Gómez es que esta actitud, desligada de una conexión explícita con sus semejantes, conduce a la pérdida de reconocimiento por parte de ellos de la labor creativa del poeta y del artista, lo cual eventualmente despoja de sentido su acción. En un poema de apertura de este libro, que es para mí uno de los poemas ineludibles de la poesía colombiana reciente, Réquiem sin llanto dice Eduardo Gómez:

Hace un mes comenzó tu muerte
y desde el primer día
los niños juegan en los patios como siempre
(…)
Las gentes trabajan
conversan
pasan a mi lado
y sus ojos resbalan sobre mí indiferentes.
Pienso que son crueles
pero luego recuerdo que no te conocieron
que no me saben portador de la tremenda noticia
¿y aunque te hubieran conocido y amado
acaso podrían hacer algo que no fuese su vida?

Nuestro mundo comienza a ser joven
nuestro mundo solamente ama
a aquellos muertos que le han dado vida.
(…)

A los que se encierran en una construcción literaria que pretende ser refinada y superior, se les responde con frialdad:

Andas desnudo entre la multitud que te mira
y en los atardeceres paseas por los sitios donde no hay nadie,
pero nosotros no tenemos tiempo
para averiguar dónde perdiste tus pequeños tesoros,
quien ha robado los huesecillos que enterraste al otro lado del mar.
Cuando recorres la ciudad en esa tumba silenciosa
agujereada para contemplar el paisaje
nosotros sonreímos sin cambiar de tema:
hemos conocido la guerra
y aprendido a no pensar en la muerte sino para sobrevivir.
                  (Salutación al extranjero)

Desde luego es una condena a la poesía inmovilizada en la retórica deliberadamente literaria, a la cultura aérea e impostada de cierta intelectualidad extraviada en sus propios y abscónditos laberintos. El juicio del poeta Gómez desemboca en ese bello poema que da título al libro Restauración de la palabra y que es una proposición muy contundente sobre el sentido de la poesía en esta época:
¿Para qué escribir pequeños versos
Cuando el mundo es tan vasto
Y el estruendo de las ciudades ahoga la música?
En esta lucha de gigantes se necesitan armas de vasto alcance.
En este duelo a muerte
las canciones embriagan
o adormecen.
(…)
Es hora de buscar situaciones
en donde la palabra sea necesaria
y de convivir con aquellos
para quienes la palabra es liberación.
Solamente la palabra que ponga en peligro
el poder de los tiranos y los dioses
es digna de ser pronunciada o escrita.

Pero este reclamo al poeta, al hombre, a hacer parte activa de la historia no elimina en la expresión de Eduardo Gómez, lo que desde cierta perspectiva podría ser vista como su contrario, y que en él es complemento. El poeta reivindica también su sensibilidad propia, no como una anomalía, y más bien como una peculiaridad que enriquece el acervo común y que debe ser respetado. Así, el viajero que transita los parajes exóticos de la imaginación, regresa y es emplazado y responde de manera desconcertante:

Después de tantos viajes regreso desnudo a casa
En las manos una luna rota recogida en el polvo.

Apareció en el camino montado en una jirafa,
Conversando de cosas cotidianas.

Le preguntaron sobre las siete maravillas
Y él narró una conversación de sobremesa.

Le preguntaron sobre los rascacielos
Y narró una pelea de negros armados de blancos dientes.

Le preguntaron sobre el Paris de los taxis
Y el habló de un mendigo pintoresco desayunando en Montmartre.

(…)

En sus ojos ardían mil ciudades distantes.
(El viajero)

¿Sigue siendo un reproche a esta experiencia singular del poeta, esta vez encarnado en un viajero que regresa? Manes de la acumulación de sentido que es la poesía, las respuestas disparatadas del interrogado, su enfeverbecida fruición por estas experiencias más amplias, colocan al lector de parte del poeta, del viajero de la imaginación.
Eduardo Gómez reclama como algo no solo irrenunciable, sino como la potencialidad de contribución del poeta a la sensibilidad general, su capacidad de incursionar en los territorios no acotados todavía por el conjunto social. Su imaginación es una de las lámparas que iluminan su trayectoria difícil. La otra su voluntad de exploración, su terquedad en encarar experiencias que a menudo son dolorosas, desasosegantes, perturbadoras.

Búscame detrás de los árboles sumidos en la noche
Más allá de las últimas casas de los barrios pobres
(…)
Soy el pasajero de los trenes de medianoche
El viajero de barcos navegando entre nieblas
O bajo cielos negros para una luna en agonía
El viudo de bodas imposibles
El nostálgico de la Edad de los Dioses
El soñador de imperios abolidos y leyendas siniestras
(…)
El que tiembla en la zarza ardiente de la melancolía
Y el que gime en una obscena agonía.
(El viajero innumerable)

Para quien haya entendido mal, la admonición de Eduardo Gómez a que la poesía trascienda el ámbito confinado de lo privado no implica que deba convertirse en un instrumento de propaganda o que debe limitarse a lo gregario, a lo fácilmente reconocible como compartido. Él exige al poeta desatar las amarras de su sensibilidad, pero orientada a ampliar y enriquecer el espectro de la percepción colectiva. El elan de solidaridad guía su búsqueda:

Quisiera reír con colmillos de tigre
Inspeccionar las casas agobiadas de muertes
Los humildes dormitorios dispuestos con flores de papel
y las camas desvencijadas por amores vencidos
(Las noches de Caín)

En esta dirección, uno de sus logros reiterados a lo largo de su obra, es el trazo de evocaciones panorámicas y abigarradas en las que el poeta pinta al fresco de su imaginación paisajes mentales, culturales, a los que quien habla se acerca con una cierta devoción de sacerdote laico, de vidente lúcido, cabalgando sobre una imaginería poderosa: la tierra, la ciudad, la noche, la civilización son atravesadas por su sobrevuelo poético:

Cuando la tarde dulcifica la angustia de los barrios pobres
y en las colinas populosas surgen los galanes de la muerte
y los adolescentes aguzan sus puñales ardientes
y las muchachas erigen sus senos como trampas fatales:
cuando lujosos autos huyen de la miseria amenazante
abrumados por el peso de guardas ceñidos con revólveres
y en el centro de la ciudad hierve de cazadores furtivos
(…)
(La ciudad delirante)
En el desenvolvimiento de la poesía colombiana reciente la figura de Eduardo Gómez tiene un perfil un poco inesperado: frente a sus coetáneos, los poetas de edad más estrechamente ligada a la suya, aparece como alguien disonante y un poco solitario. Pero su poesía encuentra un lugar mucho más cómodo en la promoción posterior, en la cual tiene un reconocimiento indudable. Señalo, por ejemplo, los evidentes lazos de su obra, con esa corriente que se conoce como Poesía de la Imagen que comienza a publicar un poco después: la ambición plástica, la poesía como tensión y como liberación, la crítica gemela de la ensoñación, que Eduardo Gómez practicaba de manera precoz y casi contra la corriente se vuelven conquistas y valores literarios reconocidos.

La palabra poética de Eduardo Gómez se desdobla y se multiplica en un amplísimo espectro de temas y de planteamientos literarios: Ciudad antes del alba excelente título pues recoge un escenario frecuentado por el poeta, la noche que promete ya la claridad y la ciudad que se apresta a su despertar, nos ofrece una suculenta dosis de poesía que nos hace transitar por trochas y también por avenidas que hacen la vida en este mundo de cambio de siglo: la insurgencia contra gazmoñería bien pensante, las vicisitudes de la pasión amorosa, la amenaza de la vejez y de la muerte, el paraíso recuperado de la infancia, el soplo de grandes pensadores sobre el espíritu, la violencia, las vacilaciones sobre los sacrificios que exige la construcción de la emancipación. La mañana despuntará sobre la ciudad, y nosotros lectores seguiremos leyendo la poderosa palabra de este poeta con todos los hierros que es Eduardo Gómez y que nos conmina a despertar.